Una perforación en el Mediterráneo destapa miles de años de cambios climáticos desconocidos

Investigadores reconstruyen cerca de 4.000 años de historia climática en el Mediterráneo oriental y concluyen que la transición hacia condiciones más áridas fue mucho más irregular de lo que se pensaba.

Un equipo internacional de investigadores ha concluido que el proceso que transformó amplias zonas del norte de África y el Mediterráneo oriental desde un entorno húmedo hacia condiciones más secas no fue un cambio progresivo y estable, sino un fenómeno marcado por oscilaciones climáticas intensas y periodos de sequía abrupta.

Los resultados del estudio, publicados en la revista científica Quaternary Science Reviews, proceden del análisis de sedimentos extraídos en antiguos humedales de Kebara, situados en la costa del Monte Carmelo, en Israel.

La investigación permitió reconstruir aproximadamente 4.000 años de evolución climática, correspondientes a un periodo comprendido entre hace 8.000 y 4.000 años, una etapa considerada clave para el desarrollo de las primeras sociedades agrícolas y urbanas del Mediterráneo oriental.

Sedimentos y restos biológicos permitieron reconstruir el clima antiguo

Los científicos perforaron hasta 16 metros de profundidad en antiguos pantanos desaparecidos para extraer sedimentos que conservaban restos biológicos y químicos acumulados durante miles de años.

Entre los materiales analizados se encontraron granos de polen, restos vegetales, carbón vegetal, conchas microscópicas y minerales asociados a diferentes condiciones ambientales.

A partir de estos datos, los investigadores desarrollaron una herramienta denominada KRWL (Kebara Relative Wetness Level), un índice diseñado para medir cambios de humedad mediante indicadores biológicos y geoquímicos.

Este sistema permitió detectar variaciones climáticas a escalas de décadas y localizar episodios de sequía extrema que anteriormente no habían sido identificados con claridad en la región.

Los resultados muestran que el periodo más húmedo ocurrió hace entre 7.800 y 7.600 años, durante el denominado Óptimo Climático del Holoceno, una etapa caracterizada por lluvias abundantes y extensos humedales.

Posteriormente comenzó un proceso de reducción de humedad, aunque los investigadores señalan que el cambio no fue uniforme y estuvo acompañado por alternancias constantes entre periodos húmedos y secos.

El estudio identifica episodios extremos de sequía

La investigación documenta varios episodios de sequía intensa, especialmente uno registrado hace aproximadamente 4.200 años, un evento climático identificado previamente en numerosos yacimientos arqueológicos del Próximo Oriente y relacionado históricamente con importantes cambios sociales y urbanos.

Los científicos también detectaron señales del denominado evento climático de hace 8.200 años, considerado uno de los enfriamientos más intensos registrados durante el Holoceno y vinculado a alteraciones oceánicas en el Atlántico Norte.

Los datos obtenidos fueron comparados con registros procedentes de cuevas, sedimentos marinos y antiguos lagos del Mediterráneo oriental, encontrándose coincidencias entre distintas fuentes.

Según los autores, esto refuerza la hipótesis de que estos cambios climáticos tuvieron una escala regional y no correspondieron a fenómenos locales aislados.

Las comunidades humanas adaptaron sus estrategias

Otro de los aspectos analizados fue la relación entre las condiciones climáticas y la ocupación humana.

Los investigadores sostienen que las antiguas comunidades del Levante no reaccionaron únicamente mediante el abandono de asentamientos o desplazamientos poblacionales, sino que desarrollaron nuevas formas de adaptación.

El estudio señala la aparición de sistemas agrícolas vinculados a inundaciones estacionales, mejoras en la gestión ganadera y la expansión de asentamientos hacia zonas con condiciones distintas.

Los autores indican que, aunque algunos cambios climáticos coinciden temporalmente con transformaciones sociales, no existe una relación automática entre episodios de sequía y colapsos de población.

La investigación concluye que las variaciones climáticas condicionaron el desarrollo de estas sociedades, aunque la respuesta humana estuvo marcada por procesos de adaptación y reorganización más complejos de lo que se había considerado hasta ahora.

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