Una fotografía forense de una tortuga marina se convierte en la mejor imagen ambiental del año

La fotografía, realizada con luz ultravioleta, muestra una huella humana sobre una tortuga marina y busca visibilizar el impacto de la actividad humana sobre especies amenazadas.

La fotografía “Handprint on Sea Turtle” ha sido galardonada con el máximo reconocimiento en los Environmental Photography Award 2026, un certamen impulsado por la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco que busca promover la concienciación sobre la crisis ambiental y la conservación de la biodiversidad a través de la imagen.

La autora de la fotografía es la fotógrafa y fotoperiodista británica Britta Jaschinski, colaboradora habitual de medios y organizaciones internacionales como National Geographic, The Guardian o WWF Media.

La imagen muestra una tortuga marina iluminada mediante luz ultravioleta, sobre cuya superficie aparece visible una brillante huella humana. Aunque visualmente pueda parecer una composición artística, la fotografía tiene un objetivo muy diferente: denunciar el impacto humano sobre especies protegidas y visibilizar el trabajo científico empleado en la lucha contra el tráfico ilegal de fauna.

Una herramienta utilizada en investigaciones forenses

La fotografía fue realizada en un laboratorio forense especializado en fauna salvaje, donde técnicas como la luz ultravioleta se emplean para detectar huellas, restos biológicos y otras evidencias utilizadas en investigaciones relacionadas con caza furtiva y tráfico ilegal de especies.

Estas técnicas permiten identificar contactos humanos sobre animales protegidos y aportar pruebas durante las investigaciones.

El caso resulta especialmente relevante en el caso de las tortugas marinas, ya que seis de las siete especies existentes actualmente se encuentran catalogadas como amenazadas o en peligro crítico de extinción.

Más de 10.000 imágenes participantes

Además del premio principal del certamen, dotado con 5.000 euros, la fotografía de Jaschinski también obtuvo el primer premio en la categoría Changemakers (Agentes del Cambio).

El jurado destacó la capacidad de la autora para combinar en una sola imagen valor estético, contenido científico y un mensaje medioambiental claro.

En esta sexta edición del concurso se presentaron alrededor de 10.000 fotografías, de las que finalmente fueron seleccionadas 36 imágenes premiadas, consolidando el certamen como uno de los referentes internacionales dentro de la fotografía ambiental y de conservación.

Los premios reconocen trabajos que documentan la protección de ecosistemas, especies amenazadas y los desafíos ambientales actuales a través de la fotografía.

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