Científicos detectan cambios evolutivos provocados por las ciudades, las carreteras y la basura humana

Investigaciones realizadas en aves, insectos, arañas y otros animales muestran adaptaciones vinculadas a entornos urbanos, carreteras, contaminación y residuos generados por los humanos.

Diversos estudios científicos han confirmado que la actividad humana está provocando cambios evolutivos en numerosas especies animales y vegetales, especialmente en entornos urbanos y zonas transformadas por infraestructuras, contaminación o residuos.

Uno de los casos más estudiados es el de la golondrina de los riscos Golondrina de los riscos en Nebraska, Estados Unidos. Investigadores estadounidenses observaron durante tres décadas que las aves desarrollaron alas progresivamente más cortas, reduciendo aproximadamente dos milímetros por década.

Según los biólogos Charles Brown y Mary Brown, este cambio habría sido favorecido porque las alas más cortas proporcionan mayor maniobrabilidad, permitiendo a las aves esquivar mejor los vehículos y reducir el riesgo de atropello cerca de autopistas donde anidan.

El investigador Menno Schilthuizen, del Centro de Biodiversidad Naturalis de Leiden, sostiene que la actividad humana es actualmente una de las principales fuerzas que impulsan la selección natural. Según explica, las ciudades y otros entornos modificados generan nuevas presiones ambientales que obligan a las especies a adaptarse rápidamente.

Las ciudades están modificando el comportamiento y la genética de distintas especies

Los científicos han detectado múltiples ejemplos de adaptación vinculados al medio urbano. Entre ellos figuran cambios en lagartos para desplazarse mejor sobre superficies lisas, modificaciones en plantas urbanas y alteraciones de comportamiento en arañas y polillas.

Un estudio realizado en Alemania sobre la araña Steatoda triangulosa comprobó que las poblaciones urbanas están perdiendo parte de su rechazo natural a la luz artificial, mientras que las rurales mantienen preferencia por la oscuridad.

Al mismo tiempo, investigaciones sobre la polilla Yponomeuta cagnagella revelan que los ejemplares urbanos muestran menor atracción hacia la luz que los rurales, un cambio relacionado con la iluminación artificial de las ciudades.

Los investigadores también han documentado adaptaciones en cangrejos ermitaños terrestres tropicales, que cada vez utilizan más residuos humanos, como tapones, fragmentos de plástico o envases, como sustitutos de las conchas naturales.

Expertos en ecología advierten de que estas adaptaciones muestran la capacidad evolutiva de muchas especies, aunque alertan también de que el ritmo acelerado de los cambios ambientales provocados por los humanos podría superar la capacidad de adaptación de numerosos organismos.

El catedrático emérito de Ecología de la Universitat Autònoma de Barcelona, Jaume Terradas, señala que el cambio climático, la transformación del territorio y la pérdida de biodiversidad están provocando extinciones locales y afectando de forma significativa a numerosos ecosistemas.

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