El James Webb detecta diferentes climas en un exoplaneta gigante

Las observaciones realizadas sobre el exoplaneta WASP-94A b muestran una distribución desigual de nubes en su atmósfera y aportan nuevos datos sobre el comportamiento meteorológico de los llamados "Júpiter calientes".

Un estudio publicado en la revista científica Science ha identificado importantes diferencias atmosféricas en el exoplaneta WASP-94A b gracias a observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb (JWST). Los investigadores detectaron una mayor presencia de nubes en la región asociada al amanecer del planeta, mientras que la zona correspondiente al atardecer presenta una atmósfera más despejada.

WASP-94A b pertenece a la categoría conocida como Júpiter caliente, un tipo de planeta gaseoso de gran tamaño que orbita muy cerca de su estrella. Debido a esta proximidad, el planeta presenta un fenómeno conocido como acoplamiento de marea, por el que mantiene permanentemente una misma cara orientada hacia su estrella.

Los científicos analizaron la denominada línea del terminador, la región de transición entre la parte iluminada y la parte oscura del planeta, utilizando la luz que atraviesa su atmósfera durante el tránsito frente a la estrella.

Las observaciones apuntan a un sistema atmosférico extremadamente dinámico

Los datos obtenidos indican que las nubes podrían originarse en zonas relativamente más frías mediante procesos de condensación de materiales presentes en la atmósfera y ser posteriormente desplazadas hacia áreas más cálidas, donde terminarían evaporándose.

A diferencia de la Tierra, donde las nubes están compuestas principalmente por agua y hielo, los investigadores consideran que en estos exoplanetas podrían estar formadas por silicatos o minerales vaporizados. Además, las diferencias de temperatura entre distintas regiones del planeta podrían superar los 280 grados centígrados.

El estudio también aporta información relevante sobre un debate científico relacionado con el origen de los aerosoles detectados en este tipo de mundos. Durante años existieron dos hipótesis principales: una basada en la formación de nubes por condensación y otra relacionada con neblinas generadas por procesos fotoquímicos.

Las nuevas observaciones favorecen la primera explicación y apuntan a que las atmósferas de los Júpiter calientes estarían dominadas por procesos dinámicos asociados a la temperatura y a la circulación atmosférica.

Los investigadores consideran que estos resultados ayudarán a mejorar los modelos utilizados para interpretar atmósferas de exoplanetas y facilitarán futuros estudios sobre mundos más pequeños y potencialmente habitables.

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