Un agujero negro gigante de 50 millones de masas solares desafía las teorías sobre el origen de las galaxias en el universo primitivo
Astrónomos han medido por primera vez de forma directa la masa de un agujero negro situado en los primeros mil millones de años del universo y han descubierto que representa cerca de dos tercios de la masa total de su galaxia anfitriona.
Un equipo
internacional de investigadores ha identificado un caso excepcional en la
galaxia Abell2744-QSO1, donde un agujero negro supermasivo
posee una masa estimada en 50 millones
de veces la del Sol, una cifra que supone aproximadamente dos
tercios de la masa total de la galaxia que lo alberga.
El
descubrimiento ha sido posible gracias a observaciones realizadas con el Telescopio Espacial James Webb (JWST) y cuestiona
los modelos actuales sobre la formación y evolución conjunta de galaxias y
agujeros negros.
Primera medición directa en el universo temprano
El estudio,
dirigido por el investigador Roberto
Maiolino, de la Universidad de Cambridge, ha logrado medir de
forma directa la masa del agujero negro mediante el análisis del movimiento y
la composición del gas caliente que orbita a su alrededor.
Se trata de
la primera vez que los científicos obtienen una medición directa de la masa de
un agujero negro situado en los primeros mil millones de años tras el Big Bang,
un periodo clave para comprender la formación de las primeras estructuras
cósmicas.
Para ello,
los investigadores estudiaron el plasma que cae hacia el agujero negro a gran
velocidad, permitiendo calcular su masa sin depender exclusivamente de modelos
teóricos indirectos.
Una galaxia extremadamente joven
Otro de los
resultados relevantes del estudio es la baja metalicidad observada en la
galaxia. Los análisis muestran una concentración de elementos pesados inferior
al 0,5 % de la registrada en el Sol.
Esta
característica indica que la galaxia apenas había experimentado procesos de
formación estelar cuando fue observada por el telescopio Webb. En otras
palabras, el agujero negro ya había alcanzado un tamaño enorme cuando la
galaxia todavía se encontraba en una fase muy temprana de desarrollo.
Según los
investigadores, este resultado sugiere que el crecimiento del agujero negro
pudo producirse antes que el de la propia galaxia, algo que contradice las
teorías más aceptadas hasta ahora.
Nuevas hipótesis sobre el origen de los agujeros negros
Los modelos
cosmológicos actuales sostienen que las galaxias y sus agujeros negros
centrales evolucionan conjuntamente a lo largo de miles de millones de años
mediante procesos de acumulación de gas, formación estelar y fusiones
galácticas.
Sin embargo,
el caso de Abell2744-QSO1 apunta a un escenario diferente. Entre las hipótesis
planteadas figura la posibilidad de que el agujero negro se formara por el
colapso directo de una enorme nube de gas primordial o que procediera de los
restos de algunas de las primeras estrellas masivas del universo.
Los autores
del estudio advierten, no obstante, que un único objeto no es suficiente para
modificar por completo los modelos actuales. La investigación depende además de
determinadas estimaciones sobre la estructura del disco de gas que rodea al
agujero negro.
Nuevas observaciones en marcha
Los
científicos ya trabajan en el análisis de otros candidatos similares detectados
en la región del cúmulo galáctico Abell 2744. El objetivo es ampliar la muestra
de agujeros negros observados en el universo primitivo y comprobar si este
comportamiento es excepcional o más frecuente de lo que se pensaba.
Las futuras observaciones del telescopio James Webb permitirán
profundizar en esta cuestión y mejorar el conocimiento sobre cómo surgieron los
primeros agujeros negros y galaxias tras el Big Bang.








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