Una empresa australiana desarrolla una grúa capaz de imprimir edificios en 3D de hasta 100 metros de altura

La compañía Luyten ha presentado ASCEND, un sistema que transforma una grúa torre convencional en una plataforma de impresión 3D para la construcción de edificios de gran altura mediante la deposición automatizada de hormigón.

La empresa australiana Luyten ha anunciado el desarrollo de ASCEND, una tecnología que integra sistemas de impresión 3D en una grúa torre con el objetivo de automatizar parte del proceso constructivo de edificios de gran altura. Según la compañía, la plataforma podría utilizarse para levantar estructuras de hasta 100 metros de altura, equivalentes a unos 30 pisos.

La impresión 3D aplicada a la construcción ya se utiliza en distintos países para fabricar viviendas y pequeñas edificaciones mediante robots que depositan capas sucesivas de hormigón siguiendo un diseño digital. Sin embargo, estos sistemas suelen estar limitados por el tamaño de sus propias estructuras, lo que dificulta su uso en proyectos de gran altura.

Una grúa convertida en impresora tridimensional

La principal novedad de ASCEND consiste en aprovechar la infraestructura de una grúa torre convencional para realizar tareas de impresión 3D. En lugar de transportar materiales de construcción, el sistema deposita una mezcla especial de hormigón directamente en el lugar previsto por el diseño digital, formando capas sucesivas que crean elementos estructurales como muros y columnas.

Este método de fabricación aditiva permite colocar material únicamente donde es necesario, reduciendo el uso de encofrados temporales y minimizando el desperdicio de recursos en comparación con algunos procedimientos tradicionales.

Entre las ventajas señaladas por la empresa destacan la posibilidad de acelerar determinadas fases de la construcción, reducir la generación de residuos y contribuir a paliar la escasez de mano de obra especializada que afecta a numerosos mercados de la construcción.

Luyten asegura que el sistema puede operar en proyectos con radios de trabajo cercanos a los 45 metros, lo que permitiría su aplicación en edificios residenciales, complejos comerciales e infraestructuras de gran tamaño.

No obstante, la implantación de esta tecnología deberá superar los requisitos normativos y de seguridad propios del sector. Además, la construcción de un edificio sigue requiriendo instalaciones eléctricas, fontanería, ascensores, ventanas, aislamientos y otros trabajos que continúan dependiendo de la intervención humana.

La compañía considera que, si las pruebas en condiciones reales resultan satisfactorias, este tipo de sistemas podría convertirse en una nueva herramienta para la construcción de edificios de gran altura mediante procesos cada vez más automatizados.

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