Un estudio confirma que los ajolotes habitaban México desde el Plioceno
El hallazgo de una nueva especie, denominada Ambystoma quetzalcoatli, confirma la presencia de estos anfibios en territorio mexicano desde el Plioceno y aporta nuevos datos sobre su evolución
Un equipo de
investigadores de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (FES Zaragoza) de
la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha identificado la especie
fósil de ajolote más antigua conocida hasta la fecha en el país. La nueva
especie ha sido denominada Ambystoma
quetzalcoatli y constituye la primera salamandra fósil descrita
formalmente en México.
El
descubrimiento se basa en fósiles hallados en el municipio de Atotonilco el Grande, en el estado de Hidalgo.
Aunque los restos fueron recuperados a principios de los años 2000, habían
permanecido almacenados durante décadas sin un análisis detallado que
permitiera determinar su relevancia científica.
Los
resultados de la investigación han sido publicados en la revista científica Palaeontologia Electronica y difundidos por la UNAM.
Una especie desconocida hasta ahora
Los
investigadores aplicaron técnicas de tomografía computarizada y escaneo
tridimensional para estudiar el cráneo y el esqueleto de varios ejemplares
fósiles. Posteriormente compararon sus características anatómicas con las de
trece especies actuales del género Ambystoma,
incluido el conocido ajolote de Xochimilco.
El análisis
permitió identificar rasgos anatómicos que no aparecen en ninguna especie viva
conocida. Entre ellos destacan una abertura craneal alargada, una configuración
diferente del paladar y la presencia de 17 vértebras
troncales, frente a las 16 o menos que presentan los ajolotes
actuales.
Estas
diferencias llevaron a los científicos a concluir que se trataba de una especie
distinta hasta ahora desconocida para la ciencia.
Los fósiles
proceden de sedimentos formados hace millones de años en una antigua zona
lacustre que ocupaba parte del actual territorio de Hidalgo. Los estudios
indican que en aquel periodo existía un gran lago de agua dulce de
aproximadamente 85 kilómetros cuadrados,
donde habitaban diversas especies animales y vegetales cuyos restos también han
sido identificados en el yacimiento.
Claves para entender la evolución de los ajolotes
La
investigación también revela que Ambystoma
quetzalcoatli compartía una característica presente en los ajolotes
modernos: la neotenia, un
proceso biológico que permite conservar rasgos juveniles durante toda la vida
adulta, como las branquias externas y la adaptación permanente al medio
acuático.
Los
científicos consideran que este hallazgo demuestra que esta estrategia
evolutiva ya estaba presente en los ajolotes mexicanos hace millones de años.
Además de
ampliar el conocimiento sobre la historia evolutiva de estos anfibios, el
descubrimiento proporciona nueva información sobre la biodiversidad
prehistórica de México y sobre los ecosistemas que existieron en el país
durante el Plioceno.
Los investigadores destacan que el hallazgo contribuye a
comprender mejor el origen y la evolución de uno de los grupos de anfibios más
emblemáticos de México, cuyo interés científico sigue creciendo debido a sus
capacidades de regeneración biológica y a su importancia para diversas
investigaciones biomédicas.









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