Una reina, una mujer embarazada y varios cadáveres anónimos: el desconcertante hallazgo arqueológico en Barcelona

 

Un equipo multidisciplinar formado por arqueólogos, antropólogos forenses y genetistas ha iniciado el estudio de varios sepulcros del Real Monasterio de Santa María de Pedralbes, en Barcelona, con motivo de la conmemoración de los 700 años de la fundación del recinto, prevista para 2026. Los trabajos han permitido examinar ocho tumbas medievales, incluida la de la reina Elisenda de Montcada, y han sacado a la luz hallazgos que obligan a revisar parte de la historia funeraria del monasterio.

Los análisis realizados en el sepulcro de Elisenda de Montcada, cuarta esposa del rey Jaime II de Aragón y fundadora del monasterio, han confirmado que falleció a una edad avanzada para la época y que padecía diversas patologías degenerativas. El estudio osteológico revela que sufría hiperostosis esquelética idiopática difusa, una enfermedad que provoca la calcificación de ligamentos y la fusión progresiva de vértebras, limitando gravemente la movilidad.

Los especialistas también han documentado restos de tejidos de seda con hilos metálicos y evidencias del uso de plantas aromáticas en el ritual funerario. La investigación ha permitido además confirmar que el conocido sepulcro bifrontal de la reina está formado en realidad por dos cámaras funerarias independientes, una solución arquitectónica diseñada para representar su doble condición de reina y viuda vinculada a la vida religiosa.

Restos de distintas épocas en tumbas atribuidas a personajes concretos

Uno de los hallazgos más relevantes se ha producido en la tumba atribuida históricamente a Francesca Saportella, segunda abadesa del monasterio y sobrina de la reina. En su interior no se localizaron únicamente restos relacionados con esta figura histórica, sino los de al menos nueve individuos pertenecientes a diferentes épocas.

Entre ellos destacan los restos de una mujer joven embarazada, que conservaba un feto de aproximadamente 24 semanas de gestación, así como cuatro cráneos masculinos con lesiones compatibles con heridas causadas por arma blanca. Los investigadores consideran que estos enterramientos podrían estar relacionados con la reutilización de espacios funerarios durante episodios posteriores a la fundación del monasterio.

La principal hipótesis vincula algunos de estos restos con la Guerra de la Independencia, cuando las tropas napoleónicas ocuparon el recinto y pudieron reutilizar determinadas estructuras funerarias como lugares de enterramiento de emergencia.

Los trabajos también han aportado resultados inesperados en el sepulcro atribuido al noble Artau de Foces. En lugar de localizar restos masculinos asociados a esta figura histórica, los especialistas encontraron los esqueletos de dos mujeres jóvenes y tres niños. Una de las mujeres conservaba parcialmente el cabello gracias a las condiciones de preservación del enterramiento y a la presencia de restos vegetales utilizados durante el ritual funerario.

El proyecto, impulsado por el Institut de Cultura de Barcelona (ICUB), continuará durante los próximos años con análisis genéticos, pruebas de Carbono 14 y estudios isotópicos. Los investigadores esperan reconstruir vínculos familiares, determinar el origen geográfico de los individuos enterrados e identificar posibles enfermedades y causas de muerte. Los primeros resultados genéticos apenas representan una pequeña parte del trabajo previsto, por lo que las conclusiones definitivas no llegarán hasta las próximas fases de investigación.

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