Millones de polillas invaden casas y ciudades de Australia durante una espectacular migración
Enormes concentraciones de polillas bogong están apareciendo en viviendas y calles de Nueva Gales del Sur y otros puntos del sureste australiano. Lejos de tratarse de una plaga perjudicial, los científicos celebran el fenómeno como una posible señal de recuperación de una especie que llegó a perder hasta el 99,5 % de su población.
Millones de polillas
bogong (Agrotis
infusa) están protagonizando estos días llamativas
escenas en el este de Australia. Fachadas, ventanas, porches, vehículos y otros
rincones protegidos han aparecido cubiertos por estos pequeños insectos,
especialmente en Nueva Gales del Sur,
durante su migración anual hacia las regiones alpinas del país.
Las concentraciones han sido especialmente visibles desde Sídney y la Costa Central hasta Illawarra y la costa sur de Nueva
Gales del Sur, mientras también se han registrado ejemplares en
el Territorio de la Capital Australiana y Victoria.
En Canberra, incluso han vuelto a aparecer polillas bogong en el entorno del
Parlamento australiano.
La magnitud del fenómeno ha
sorprendido a numerosos vecinos. Una residente de Batemans
Bay explicó a la cadena pública ABC que al salir de su vivienda
se encontró con miles de ejemplares y que aparentemente había millones
acumulados bajo la terraza, los aleros y alrededor de las ventanas. Desde el
pasado viernes se habían comunicado además alrededor
de 800 avistamientos en la plataforma de ciencia ciudadana iNaturalist,
más de 200 de ellos en apenas 24 horas.
Una
«invasión» que los científicos reciben como una buena noticia
Pese a las espectaculares
imágenes, los especialistas aclaran que las polillas no
están intentando instalarse en las viviendas ni se trata de una invasión en
sentido estricto. Los animales están atravesando estas zonas
durante uno de los grandes desplazamientos estacionales de la fauna
australiana. Cada primavera viajan hacia los Alpes
Australianos y las Snowy Mountains, donde buscan refugio frente
al calor del verano, antes de regresar posteriormente hacia sus áreas de
reproducción del interior. Algunos ejemplares recorren cientos
e incluso miles de kilómetros.
Precisamente por ello, la enorme
cantidad de polillas observada este año está generando entusiasmo entre los
investigadores. La población de bogong sufrió un desplome
de hasta el 99,5 % en 2017, después de años marcados por la
sequía y el aumento de las temperaturas, y la especie fue catalogada como
amenazada en 2021. Durante los últimos años sus migraciones habían sido mucho
menos numerosas que las conocidas históricamente en Australia.
Los científicos todavía estudian
por qué 2026 está ofreciendo concentraciones tan grandes.
Entre las posibles explicaciones se encuentran las mayores precipitaciones
registradas en zonas del norte, que habrían favorecido la disponibilidad de
alimento para las larvas, un invierno más cálido y una floración adelantada.
Los recientes vientos del norte y noroeste
también podrían haber facilitado el desplazamiento masivo de los insectos hacia
el sur y haber desviado algunos grupos hacia zonas costeras densamente
pobladas.
La recuperación resulta
especialmente importante para los ecosistemas alpinos. Las bogong constituyen
alimento para numerosas aves y mamíferos y son particularmente importantes para
el possum pigmeo de montaña, una especie en peligro
crítico que sale de la hibernación coincidiendo con la llegada de estas
polillas.
Las bogong poseen además una
extraordinaria capacidad de orientación. Las investigaciones han demostrado que
pueden utilizar las estrellas como brújula durante
sus desplazamientos de larga distancia, una capacidad
especialmente singular entre los invertebrados.
Las autoridades y organizaciones
conservacionistas están pidiendo a la población que no
las mate ni utilice insecticidas contra ellas, ya que son
inofensivas para las personas y se encuentran en plena migración. El
Ayuntamiento de Kiama, una de las zonas donde se ha detectado un incremento de
ejemplares, ha recomendado reducir la iluminación exterior innecesaria durante
la noche para evitar desorientarlas.
Cuando entran en las viviendas,
los expertos aconsejan capturarlas y liberarlas sin dañarlas. También puede
facilitarse su salida apagando las luces interiores y utilizando temporalmente
una luz exterior para atraerlas hacia fuera. Los investigadores están
solicitando además fotografías y registros de los avistamientos mediante iNaturalist y el proyecto Moth Tracker, con los
que pretenden reconstruir las rutas de esta extraordinaria migración.
Lo que para muchos australianos
está siendo una sorprendente «invasión» de
polillas, para los científicos representa, por tanto, una
imagen que llevaba años echándose de menos: el regreso en grandes cantidades de
una especie cuya espectacular migración llegó a formar parte habitual de las
primaveras del sureste de Australia.





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