El increíble comportamiento de una tigresa que desconcierta a los investigadores
Las cámaras infrarrojas han registrado un comportamiento poco habitual en estos grandes felinos, normalmente solitarios y territoriales. Los investigadores creen que la madre podría haber cedido parte de su espacio a una de sus crías.
Un
seguimiento realizado mediante cámaras infrarrojas en China ha revelado un
comportamiento sorprendente en una familia de tigres de Amur (Panthera
tigris altaica), una de las poblaciones de grandes felinos más
amenazadas del planeta.
Los
investigadores habían registrado inicialmente a los animales cuando todavía
eran cachorros y permanecían bajo el cuidado de su madre. Sin embargo, meses
después, las cámaras captaron a una de las jóvenes hembras recorriendo de
manera independiente una parte del territorio familiar.
Lo
que ha llamado especialmente la atención de los especialistas es la posibilidad
de que la tigresa adulta haya permitido que su hija se establezca en una zona
que anteriormente formaba parte de su propio territorio.
Esta
interpretación resulta llamativa porque los tigres son animales
fundamentalmente solitarios. Aunque las crías permanecen junto a su madre
durante sus primeras etapas de desarrollo, normalmente terminan dispersándose
para establecer sus propias áreas de actividad.
El
comportamiento documentado plantea la posibilidad de que, en determinadas
circunstancias, las relaciones entre madres e hijas puedan favorecer una
distribución territorial más flexible de lo que suele observarse.
No
obstante, la supuesta cesión de territorio continúa siendo una hipótesis de los
investigadores, y las imágenes por sí solas no permiten demostrar que haya
existido una decisión deliberada de la madre.
Las
cámaras revelan nuevos detalles sobre una especie amenazada
El
hallazgo pone de manifiesto la importancia de las tecnologías de seguimiento
para estudiar a los tigres de Amur sin interferir directamente en su
comportamiento natural.
Estos
animales habitan principalmente en los bosques del extremo oriental de Rusia y
el noreste de China. Su conservación depende de la protección de grandes
extensiones forestales, la disponibilidad de presas y la conexión entre
diferentes territorios.
En
el Parque Nacional del Tigre y el Leopardo del Nordeste de China, situado entre
las provincias de Jilin y Heilongjiang, las autoridades han desplegado una
extensa red de vigilancia con unas 30.000 cámaras y sistemas de identificación
de fauna mediante inteligencia artificial.
Este
seguimiento también ha permitido documentar recientemente una tigresa
acompañada de cinco cachorros, una camada excepcionalmente numerosa. Según los
últimos datos difundidos por la agencia Xinhua, tres de aquellas crías ya se
han separado de su madre, mientras que otras dos continúan junto a ella.
Los
registros oficiales indican además que la población de tigres de Amur del
parque ha pasado de 27 ejemplares en 2017 a 72 en los últimos seguimientos, una
evolución positiva para los programas de conservación.
Las
nuevas observaciones ayudan a comprender mejor cómo se desplazan estos
depredadores, cómo establecen sus territorios y qué papel pueden desempeñar los
vínculos familiares en su supervivencia.
El
caso de la joven tigresa constituye así una nueva oportunidad para investigar
el comportamiento de una especie cuya recuperación sigue siendo uno de los
grandes retos de la conservación de la fauna asiática.










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