Los cazadores de rayos gamma: cuatro gigantes vigilarán el universo desde La Palma

El Observatorio del Roque de los Muchachos incorpora cuatro telescopios Cherenkov capaces de reaccionar rápidamente ante fenómenos cósmicos extremos y rastrear el origen de los rayos gamma de muy alta energía.

La isla de La Palma ha dado un nuevo paso en la exploración del universo con la puesta en marcha, el jueves 15 de octubre, de cuatro grandes telescopios LST (Large-Sized Telescopes) que formarán parte del futuro Observatorio Cherenkov Telescope Array (CTAO), una infraestructura científica internacional destinada a estudiar algunos de los acontecimientos más violentos del cosmos.

Los instrumentos, instalados en el Observatorio del Roque de los Muchachos, son el resultado de la colaboración de un consorcio científico integrado por once países y permitirán investigar fenómenos que liberan cantidades extraordinarias de energía en intervalos de tiempo muy breves.

A diferencia de los telescopios ópticos convencionales, estos gigantes no necesitan cúpulas protectoras y están diseñados para girar con enorme rapidez. Su principal objetivo será responder a las alertas emitidas por otros observatorios cuando detecten explosiones o acontecimientos cósmicos especialmente energéticos.

El director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Valentín Martínez Pillet, ha destacado que esta capacidad de reacción permitirá dirigir los telescopios hacia el lugar donde se haya producido un fenómeno extraordinario y estudiarlo antes de que desaparezcan sus señales más intensas.

Cómo funcionan los telescopios Cherenkov y qué misterios investigarán

Los telescopios Cherenkov no observan directamente los rayos gamma procedentes del espacio. Cuando uno de estos fotones extremadamente energéticos alcanza la atmósfera terrestre, interacciona con sus partículas y desencadena una cascada de partículas secundarias.

Estas partículas pueden producir un brevísimo destello de luz azulada, conocido como radiación Cherenkov, que dura apenas unas milmillonésimas de segundo. Los grandes espejos de los telescopios recogen esa luz y la concentran en cámaras extremadamente sensibles.

A partir de esos destellos, los científicos pueden reconstruir la dirección de llegada y estimar la energía del rayo gamma original, obteniendo información sobre procesos físicos que no pueden reproducirse fácilmente en los laboratorios terrestres.

Entre los fenómenos que podrán estudiar figuran las explosiones de rayos gamma, algunos de los acontecimientos más luminosos conocidos; los núcleos activos de galaxias alimentados por agujeros negros supermasivos; los restos de supernovas y otros entornos capaces de acelerar partículas hasta energías extraordinarias.

Los cuatro telescopios podrán trabajar individualmente, aunque su funcionamiento conjunto permitirá mejorar la reconstrucción de las señales y determinar con mayor precisión la procedencia de la radiación.

La observación se complementará con otros instrumentos, como el Gran Telescopio Canarias, capaz de analizar los mismos objetos en diferentes regiones del espectro electromagnético. Esta combinación permitirá relacionar las emisiones de alta energía con las características físicas de los objetos que las producen.

Cada telescopio LST ha supuesto una inversión estimada de entre 25 y 30 millones de euros. Además, está prevista la instalación de otros nueve telescopios de tamaño medio en el Roque de los Muchachos, dentro del desarrollo del observatorio CTAO, que también contará con instalaciones en Chile.

Con esta nueva infraestructura, La Palma refuerza su posición como uno de los grandes centros internacionales de observación astronómica y abre una nueva ventana al estudio de un universo extremo, donde las partículas alcanzan energías descomunales y algunos de los fenómenos más espectaculares apenas duran unos instantes.

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