Los egipcios dibujaron hace 4.000 años mapas de un mundo habitado por seres sobrenaturales

El misterioso Libro de los Dos Caminos describía rutas por el más allá, guardianes peligrosos y territorios prohibidos que las almas debían atravesar después de la muerte.

Hace aproximadamente 4.000 años, los antiguos egipcios representaban en el interior de sus sarcófagos un territorio invisible para los vivos, poblado por entidades sobrenaturales y atravesado por caminos que conducían al reino de los muertos. Aquellas extraordinarias representaciones formaban parte del llamado Libro de los Dos Caminos, uno de los testimonios más antiguos de la compleja concepción egipcia del más allá.

Los textos, desarrollados durante el Reino Medio, describían un universo en el que los difuntos debían enfrentarse a obstáculos, regiones peligrosas y guardianes sobrenaturales. Algunas versiones incluían dos recorridos, uno terrestre y otro acuático, acompañados de fórmulas religiosas destinadas a facilitar el tránsito hacia el dominio de Osiris.

Entre sus elementos más sorprendentes figuraban barreras de fuego, puertas vigiladas, embarcaciones y criaturas amenazadoras. El conocimiento de determinados nombres y fórmulas sagradas desempeñaba un papel fundamental en la protección del difunto frente a los peligros del mundo invisible.

Un hallazgo arqueológico de 4.000 años

En 2012, un equipo de arqueólogos de la Universidad KU Leuven, en Bélgica, dirigido por el egiptólogo Harco Willems, descubrió en la necrópolis egipcia de Deir el-Bersha los restos de un sarcófago perteneciente a una mujer llamada Ankh.

Los fragmentos de madera conservaban inscripciones de una de las versiones más antiguas conocidas del Libro de los Dos Caminos, fechada aproximadamente hacia el año 2040 antes de Cristo. El estudio del hallazgo, publicado en The Journal of Egyptian Archaeology, permitió profundizar en unas creencias funerarias que precedieron al célebre Libro de los Muertos.

Sin embargo, los investigadores han introducido un matiz importante: aunque algunas representaciones recuerdan a mapas, no está demostrado que toda la obra fuese concebida como una guía literal para recorrer el inframundo. Parte de sus contenidos podría estar relacionada con rituales destinados a devolver simbólicamente la vida a Osiris y garantizar la resurrección del difunto.

La presencia de seres no humanos tampoco constituye una prueba de contactos extraterrestres, sino que responde al universo religioso y mitológico de aquella civilización.

Más allá de estas interpretaciones, el Libro de los Dos Caminos conserva un extraordinario valor histórico: demuestra que, hace cuatro milenios, los egipcios habían desarrollado una elaborada representación del mundo que creían existente después de la muerte, con sus propios territorios, caminos, peligros y habitantes sobrenaturales.

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