Los excrementos de pingüinos están acelerando el deshielo de la Antártida
Una investigación ha descubierto una cadena biológica hasta ahora poco considerada en las proyecciones sobre el futuro de la Antártida: los excrementos de los pingüinos fertilizan las algas que crecen sobre la nieve, estas oscurecen la superficie y aumentan la absorción de radiación solar, provocando que la nieve se derrita con mayor rapidez.
Los pingüinos están desempeñando involuntariamente un papel en el deshielo
de algunas zonas de la Antártida. Una investigación realizada por científicos
de varias universidades estadounidenses ha demostrado una relación entre el guano
de estas aves, el crecimiento de algas verdes sobre la nieve y la aceleración
de su fusión.
El trabajo, publicado en Journal of Geophysical Research: Biogeosciences,
advierte además de que este mecanismo biológico todavía no está suficientemente
representado en las proyecciones sobre la futura expansión de las zonas
antárticas libres de hielo.
El proceso comienza con los excrementos que los pingüinos depositan sobre
la nieve. El guano contiene fosfato y otros nutrientes que actúan como
un fertilizante natural y favorecen el desarrollo de las algas.
Cuando proliferan, estas algas producen una característica pigmentación
verde que modifica el color de la superficie. La nieve blanca refleja una parte
importante de la radiación solar, mientras que una superficie más oscura absorbe
una mayor cantidad de energía, se calienta y favorece un deshielo más
rápido.
El fenómeno se suma al aumento de las temperaturas que experimenta la
región. Los investigadores plantean que los cambios ambientales pueden
modificar también la distribución de las colonias de pingüinos y, con ellas,
las áreas en las que sus excrementos aportan nutrientes a las algas.
Un efecto que podría
estar subestimando el deshielo
La investigadora Alia Khan, de la Universidad de Colorado Boulder y
autora principal del estudio, considera que la interacción entre fauna,
nutrientes y algas constituye un factor que debe tenerse en cuenta para
comprender cómo evolucionarán las superficies heladas de la Antártida.
Según los investigadores, ignorar este oscurecimiento biológico de la
nieve podría llevar a subestimar la velocidad a la que desaparecen algunos
mantos de nieve costeros y, por tanto, la expansión de los terrenos libres de
hielo.
El equipo asegura haber demostrado por primera vez una relación directa
entre los excrementos de los pingüinos y las distintas etapas de color del
ciclo de vida de las algas de nieve.
El mecanismo podría adquirir mayor importancia en el futuro. Si
determinadas poblaciones de pingüinos modifican su distribución hacia el sur
como respuesta al cambio de las condiciones ambientales, las zonas fertilizadas
por el guano y cubiertas por algas podrían extenderse también a nuevas áreas.
Los científicos subrayan, no obstante, que todavía se necesitan más
observaciones y datos antes de incorporar con precisión este efecto a los
modelos que proyectan el deshielo de la Península Antártica.
El estudio revela así una conexión inesperada dentro del ecosistema
antártico: el calentamiento favorece determinados cambios biológicos, los
pingüinos aportan los nutrientes, las algas oscurecen la nieve y esa superficie
más oscura absorbe más energía solar, contribuyendo a acelerar localmente
el deshielo.










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