3I/ATLAS y Júpiter: qué hay detrás de los cambios en los cálculos de la trayectoria del cometa interestelar

El paso del objeto interestelar cerca de Júpiter ha despertado nuevas preguntas sobre su órbita. Sin embargo, las actualizaciones de los cálculos astronómicos no significan que la NASA haya modificado físicamente su trayectoria, sino que los científicos perfeccionan las estimaciones a partir de nuevas observaciones.

El cometa interestelar 3I/ATLAS, descubierto en julio de 2025, continúa siendo objeto de estudio por parte de los astrónomos debido a su procedencia de fuera del sistema solar y a las características de su órbita.

Uno de los aspectos que ha suscitado interés es su aproximación a Júpiter, registrada en marzo de 2026, cuando pasó a unos 54 millones de kilómetros del planeta gigante.

Las actualizaciones de los cálculos orbitales han dado lugar a interpretaciones sobre posibles cambios en su recorrido. Sin embargo, no existen pruebas de que la NASA haya intervenido para alterar su trayectoria.

Los científicos utilizan observaciones sucesivas para determinar con mayor precisión la posición, velocidad y dirección de los cuerpos celestes. Cada nueva medición permite reducir los márgenes de incertidumbre y ajustar las predicciones sobre sus futuros movimientos.

La influencia gravitatoria de Júpiter y el origen interestelar del cometa

3I/ATLAS fue identificado el 1 de julio de 2025 mediante el sistema de telescopios ATLAS. Se convirtió en el tercer objeto interestelar confirmado tras ʻOumuamua, descubierto en 2017, y 2I/Borisov, observado en 2019.

Su órbita hiperbólica indica que procede del espacio interestelar y que no permanece ligado gravitacionalmente al Sol. Tras atravesar el sistema solar, continuará su viaje hacia el espacio exterior.

Durante su aproximación a Júpiter, los astrónomos prestaron atención a la influencia gravitatoria del planeta, capaz de modificar las trayectorias de otros cuerpos que pasan por sus proximidades.

Uno de los conceptos relacionados con estos encuentros es la esfera de Hill, una región alrededor de un planeta en la que su influencia gravitatoria resulta especialmente importante frente a la del Sol.

Sin embargo, esta región no constituye una frontera rígida ni implica que cualquier objeto que la atraviese quede capturado por el planeta.

Los cometas también pueden experimentar pequeñas alteraciones orbitales debido a la expulsión de gases y polvo cuando reciben radiación solar. Este fenómeno, conocido como aceleración no gravitacional, es habitual en los cuerpos cometarios activos.

La NASA ha explicado que las perturbaciones observadas en 3I/ATLAS son compatibles con el comportamiento natural de un cometa.

El interés científico de este visitante interestelar va más allá de su trayectoria. Su estudio ofrece una oportunidad excepcional para analizar materiales formados en otro sistema planetario y compararlos con los cometas originados alrededor del Sol.

La observación de 3I/ATLAS permite así mejorar el conocimiento sobre la formación de otros sistemas estelares, la composición de los cuerpos helados y los procesos físicos que intervienen en sus desplazamientos por el espacio.

Por ahora, las revisiones de su órbita forman parte del trabajo habitual de la astronomía y no constituyen evidencias de maniobras artificiales ni de comportamientos inexplicables.

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