Descubren en Pompeya un armario con monedas, cosméticos y amuletos infantiles conservados desde el año 79
Las excavaciones en la casa de Cornelius Maximus han permitido recuperar 38 monedas de bronce, utensilios de maquillaje, objetos domésticos y un conjunto de amuletos utilizados en la infancia. Los hallazgos aportan nuevos datos sobre la vida cotidiana en la ciudad romana antes de la erupción del Vesubio.
Los arqueólogos del Parque Arqueológico de Pompeya han descubierto un conjunto de objetos personales y domésticos conservados en un armario de una vivienda sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d. C. Entre los materiales recuperados figuran 38 monedas de bronce, instrumentos de maquillaje, recipientes de vidrio, utensilios de cocina y un collar formado por al menos 24 pequeños amuletos.
El
hallazgo se ha producido en la denominada casa de Cornelius Maximus, situada en
la Vía de la Abundancia, una de las principales calles de la antigua ciudad
romana. La vivienda comenzó a excavarse en 1912, aunque las investigaciones
anteriores se habían limitado principalmente a su fachada.
Los
objetos permanecieron enterrados durante casi dos milenios. Por el momento, los
investigadores desconocen la identidad de sus propietarios y si consiguieron
sobrevivir a la erupción volcánica.
Monedas,
objetos de aseo y amuletos infantiles
Entre
los materiales recuperados destacan varios utensilios relacionados con el
cuidado personal, como pinzas, un recipiente para preparar cosméticos, un
frasco de vidrio destinado a bálsamos y un quemador de perfumes.
Los
arqueólogos consideran que algunos de estos elementos podrían haber pertenecido
a una mujer, por su relación con los objetos tradicionalmente asociados al
cuidado personal femenino en la sociedad romana.
También
se ha localizado una pequeña cesta con 38 monedas de bronce, posiblemente utilizadas para
afrontar gastos cotidianos. El conjunto incluye una lámpara de bronce, pesas de
plomo que podrían haber servido para actividades comerciales y diversos
recipientes de cerámica, vidrio y metal.
Uno
de los descubrimientos más relevantes es un conjunto de al menos 24 pequeños
objetos elaborados con fayenza, hueso, pasta vítrea y cristal de roca. Las
piezas representan divinidades, partes del cuerpo humano, piñas y racimos de
uvas.
Estos
elementos se identifican con los denominados crepundia, amuletos utilizados en la antigua Roma,
especialmente durante la infancia. Podían llevarse colgados como objetos
protectores y, en algunos casos, conservarse durante la edad adulta.
Entre
las representaciones identificadas aparecen Bes, una divinidad protectora de
origen egipcio, y Mercurio, dios romano vinculado al comercio.
Las
excavaciones también han permitido documentar pinturas murales del cuarto
estilo pompeyano, que sugieren un cierto nivel económico de los habitantes de
la vivienda. Los investigadores han constatado además que la casa se encontraba
en obras cuando se produjo la erupción.
En
una zona elevada destinada al almacenamiento se ha descubierto un ánfora con
restos óseos de al menos dos ratones de campo jóvenes, un hallazgo que aporta
información sobre la presencia de roedores en los espacios domésticos de la
época.
El
director del Parque Arqueológico de Pompeya, Gabriel Zuchtriegel, ha destacado
la importancia de estudiar conjuntamente estos materiales para conocer los
hábitos personales, las actividades económicas y las costumbres de sus antiguos
habitantes.
La identidad de los propietarios continúa sin determinarse,
aunque el análisis de los objetos recuperados permitirá ampliar el conocimiento
sobre la organización doméstica y las prácticas culturales de la población de
Pompeya antes de su destrucción en el año 79.












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