El proyecto Lumina reconstruye los primeros 2.000 millones de años del Universo en una gigantesca simulación
Un equipo internacional de científicos ha desarrollado una de las simulaciones cosmológicas más avanzadas realizadas hasta ahora, capaz de reproducir la evolución de la materia, las primeras galaxias y la radiación que transformó el Universo primitivo.
¿Cómo pasó el Universo de ser un espacio dominado por gas y materia oscura
a convertirse en el inmenso escenario de galaxias, estrellas y planetas que
conocemos? Un equipo de investigadores del Centro de Astrofísica
Harvard-Smithsonian ha desarrollado Lumina, una gigantesca simulación
informática que reconstruye los primeros 2.000 millones de años de evolución
cósmica.
El proyecto, presentado en la revista científica Monthly Notices of the
Royal Astronomical Society, reproduce la interacción entre materia ordinaria,
materia oscura, gas y radiación, permitiendo estudiar cómo se formaron las
primeras galaxias y cómo su luz transformó el espacio que las rodeaba.
La simulación abarca una región de aproximadamente 1.630 millones de
años luz de lado, equivalente a 500 megapársecs, y utiliza unos 432.000
millones de elementos de resolución. Su escala permite analizar simultáneamente
las grandes estructuras cósmicas y los procesos físicos que tuvieron lugar
alrededor de las primeras fuentes luminosas.
Un superordenador para
reconstruir el nacimiento de las galaxias
Para desarrollar Lumina, los científicos utilizaron más de 15.000
unidades de procesamiento gráfico del superordenador Frontier, instalado en
el Laboratorio Nacional Oak Ridge, en Estados Unidos.
Una de sus principales innovaciones consiste en incorporar la hidrodinámica
de la radiación, que permite estudiar cómo la luz de las primeras estrellas y
galaxias interactuó con el gas del Universo primitivo.
El modelo reproduce la evolución de la reionización del hidrógeno y del
helio, un proceso fundamental durante el cual la radiación de las primeras
fuentes luminosas modificó el estado del gas intergaláctico y permitió que la
luz atravesara regiones cada vez mayores del cosmos.
Lumina también ayudará a interpretar los descubrimientos del telescopio
espacial James Webb, que ha identificado galaxias existentes apenas unos
cientos de millones de años después del Big Bang, algunas con características
que todavía plantean importantes interrogantes científicos.
Los investigadores podrán comparar las observaciones reales con las
predicciones de este Universo virtual para comprobar hasta qué punto los
modelos actuales explican la formación de las primeras estructuras cósmicas.
Aunque Lumina no pretende resolver qué provocó el Big Bang, representa una
nueva herramienta para comprender cómo evolucionó el Universo durante sus
primeras etapas y cómo surgieron las estructuras que observamos actualmente.











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