La Lista Real Sumeria: el documento de hace 3.800 años que atribuye reinados de hasta 43.200 años antes del Diluvio

Una antigua inscripción mesopotámica recoge los nombres de ocho reyes que, según la tradición sumeria, gobernaron durante un total de 241.200 años antes de una gran inundación. El texto, conservado en distintas versiones, combina gobernantes históricos, figuras legendarias y creencias sobre el origen divino del poder.

La Lista Real Sumeria, uno de los documentos más importantes de la antigua Mesopotamia, contiene una relación de gobernantes a los que se atribuyen reinados de miles de años. Entre ellos figura Alulim, considerado el primer rey de Eridu, al que el texto adjudica un gobierno de 28.800 años.

Una de las copias más completas de esta composición es el Prisma de Weld-Blundell, una pieza de arcilla con escritura cuneiforme elaborada hace aproximadamente 3.800 años y conservada actualmente en el Museo Ashmolean de la Universidad de Oxford, en Reino Unido.

El documento comienza situando el origen de la monarquía en una intervención divina. Según la tradición recogida por los escribas sumerios, la realeza descendió del cielo y se estableció inicialmente en Eridu, una de las ciudades más antiguas del sur de Mesopotamia, en el actual Irak.

A Alulim le sucedió Alalgar, cuyo reinado habría durado 36.000 años. Posteriormente, la autoridad pasó a otras ciudades, entre ellas Bad-tibira, Larak, Sippar y Shuruppak.

La versión conservada en el Prisma de Weld-Blundell enumera ocho gobernantes anteriores al Diluvio y les atribuye un total de 241.200 años de reinado. Entre ellos destaca En-men-lu-ana, con 43.200 años, la duración más extensa de esta sección del documento.

El Diluvio y el origen divino de la monarquía

La Lista Real Sumeria establece una separación entre los gobernantes anteriores y posteriores a una gran inundación. Tras enumerar los primeros ocho reyes, el texto señala que un diluvio arrasó la tierra y que, posteriormente, la realeza volvió a establecerse, esta vez en la ciudad de Kish.

Esta referencia presenta semejanzas con otras tradiciones mesopotámicas, como los relatos de Atrahasis y la Epopeya de Gilgamesh, que también describen una gran inundación. Estos textos constituyen antecedentes culturales de algunas narraciones posteriores sobre el Diluvio Universal.

Sin embargo, los especialistas no consideran que las extraordinarias duraciones de los reinados sean datos históricos literales. Tampoco existen pruebas arqueológicas que permitan confirmar la existencia de los ocho monarcas anteriores al Diluvio tal como aparecen descritos.

Las cifras se relacionan con el sistema matemático sexagesimal utilizado en Mesopotamia, basado en el número 60. Muchos de los reinados están expresados mediante cantidades que corresponden a múltiplos de 3.600, una unidad numérica conocida como sar.

Los investigadores consideran que estas cantidades desempeñaban una función simbólica dentro de una tradición destinada a explicar la antigüedad y legitimidad del poder político.

La Lista Real Sumeria también incluye gobernantes de periodos posteriores cuya existencia está documentada mediante otras fuentes históricas. Esta combinación de personajes legendarios y figuras reales convierte el documento en una fuente fundamental para estudiar cómo las sociedades mesopotámicas construían y transmitían su propia historia.

Las distintas copias conservadas presentan diferencias en los nombres, las duraciones de los reinados y las dinastías incluidas, lo que demuestra que el texto fue modificado y actualizado a lo largo del tiempo.

Aunque algunas interpretaciones populares relacionan a Alulim con Adán o consideran que la expresión sobre el descenso de la realeza desde el cielo describe la llegada de seres extraterrestres, no existen evidencias históricas o lingüísticas que respalden esas afirmaciones.

La importancia arqueológica de la Lista Real Sumeria reside en su antigüedad y en la información que proporciona sobre las creencias religiosas, la organización política y la concepción del tiempo en las primeras civilizaciones urbanas.

El documento permite conocer cómo los antiguos mesopotámicos explicaban la sucesión de las dinastías y atribuían a la monarquía un origen divino, aunque sus primeros reinados pertenezcan al ámbito de la tradición legendaria.

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