La NASA quiere usar el Sol como fuente de energía para las naves espaciales
En agosto de 2022 una sonda de la NASA llamada Psyche del tamaño de una cancha de tenis se lanzará al espacio con el objetivo de explorar Psyche 16, un asteroide metálico gigante de aproximadamente 165.800 kilómetros cuadrados descubierto en 1852 por el astrónomo italiano Annibale de Gasparis.
Tras sobrevolar Marte en 2023 para aprovecharse de
su gravedad y darse un nuevo impulso, la nave llegará a Psyche 16 en 2026,
donde pasará 21 meses mapeándolo y estudiando sus propiedades. Su meta será
examinar el núcleo de hierro del asteroide para determinar si tiene los mismos
elementos que se han descubierto en el núcleo de alta presión de la Tierra, lo
que puede ayudar a los investigadores a aprender más sobre cómo se forman los
planetas.
Esta misión, que podría ser algo ‘corriente’ en el
día a día de la exploración espacial, tiene una peculiaridad. La forma en que
Psyche alcanzará su objetivo será diferente de las misiones ‘típicas’ de la
NASA: será la energía solar la que ayude a la sonda a impulsarse al espacio
profundo.
Con Psyche, misión dirigida por la Universidad Estatal
de Arizona, la NASA quiere probar que podemos usar nuestro astro rey como
‘alimento’ para las naves espaciales del futuro.
Psyche fue seleccionada por la NASA en enero de
2017. Durante los últimos casi cinco años ha estado en proceso de diseño,
fabricación, esamblaje y pruebas y ahora se prevé que se lance en el verano de
2022. Su particularidad es que probará por primera vez los viajes mediante
propulsión solar-eléctrica -de bajo empuje-.
Las naves espaciales ‘tradicionales’ se basan en
reacciones químicas entre una combinación de combustibles líquidos para
moverse. A diferencia de estas, Psyche utilizará dos paneles solares gigantes
para convertir la energía solar en electricidad, la cual será ‘la gasolina’ de
sus propulsores.
Así, la energía solar convertida en electricidad
alimentará los cuatro propulsores de la sonda, convirtiendo los tanques de gas
xenón -el mismo tipo que se usa en los faros de los coches- en iones de xenón.
Después los propulsores expulsarán estos iones de xenón para impulsar suavemente
la nave espacial hacia el asteroide, que orbita entre Marte y Júpiter, a más de
2.400 millones de kilómetros de la Tierra.
Estos propulsores pueden funcionar durante años sin
quedarse sin combustible, pero como decimos proporcionan un empuje relativamente
bajo en comparación con la propulsión que tienen las naves convencionales.
Asimismo, la misión también probará una nueva y
sofisticada tecnología de comunicación láser que codifica datos en fotones -en
lugar de ondas de radio- para comunicarse entre una sonda en el espacio
profundo y la Tierra. El uso de luz en lugar de radio permite que la nave
espacial comunique más datos en un período de tiempo determinado.
La nave espacial mide aproximadamente 25 metros de
largo cuando se despliegan los paneles solares. Esto es aproximadamente del
tamaño de una cancha de tenis. Solo ‘su cuerpo’ cuenta con unos 3 metros de
largo y casi 2,5 metros de ancho, algo más grande que un Smart Car y tan alto
como un aro de baloncesto reglamentario.
Psyche llevará a bordo un espectrómetro de rayos
gamma y neutrones, un generador de imágenes multiespectral, un magnetómetro y
un sistema de telecomunicaciones por radio de banda X. El coste de la misión se
calcula en unos 850 millones de dólares.
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