China lanza con éxito una misteriosa nave reutilizable
Se trata de la tercera vez que el país asiático consigue este hito, dentro de una misión secreta de la que solo se sabe que su objetivo es llevar a cabo "experimentos de ciencia espacial y verificación de tecnología reutilizable".
El avión espacial se lanzó en agosto de 2022 a bordo
de un cohete Long March 2F.Imagen de archivo de un cohete Long March 2F, el
lanzador que ha utilizado China para poner en órbita el avión espacial secreto
reutilizable que está probando.CASC
China se ha convertido en un competidor muy
relevante en la carrera espacial. Quedan ya lejos aquellos tiempos en los que
en esta competición solo había hueco para el binomio Estados Unidos-Rusia y ya
son cada vez más los países que tienen presencia en el espacio con misiones muy
importantes. El gigante asiático es uno de ellos.
El último hito de esta nación ha sido un nuevo
lanzamiento exitoso de su nave espacial robótica reutilizable. Esta es la
tercera vez que China consigue dicha hazaña, aunque para recordar el anterior
despegue nos tenemos que remontar a agosto de 2022. Aquella nave regresó a la
Tierra el pasado mes de mayo después de permanecer 276 días en órbita.
Como digo, otros países también están empezando a
tener relevancia en el sector de la tecnología aeroespacial, especialmente
desde que el New Space se ha convertido en el nuevo paradigma. Un buen ejemplo
de ello es España, que en los últimos meses ha logrado tener éxito en
importantes misiones, como el vuelo debut del cohete español Miura 1 de la
compañía PLD Space o la primera demostración mundial del funcionamiento de un
motor aerospike de la empresa Pangea Aerospace.
En un hito significativo para la exploración del
espacio, China ha lanzado con éxito a la órbita terrestre baja un vehículo
reusable experimental. Esta misión, realizada desde el centro de lanzamiento de
satélites de Jiuquan (Jiuquan Satellite Launch Center), en el desierto de Gobi
—al oeste del país—, marca un avance importante en el desarrollo de tecnologías
espaciales reutilizables por parte de la nación asiática.
El vehículo fue transportado al espacio a bordo de
un cohete Long March 2F, según informa la agencia oficial Xinhua. El conciso
informe institucional afirma que la nave espacial de prueba “operará en órbita
durante un período de tiempo” antes de regresar a su lugar de aterrizaje
previsto, que será algún punto en China.
“Durante este período, se llevarán a cabo
experimentos de ciencia espacial y verificación de tecnología reutilizable
según lo previsto para proporcionar apoyo técnico para el uso pacífico del
espacio”, continúa explicando el documento.
La brecha entre la primera y la segunda misión de la
nave espacial —lanzadas en 2020 y 2022, respectivamente— fue de un año y 11
meses. Este tercer lanzamiento se produce poco más de siete meses después de
que el vehículo regresara a la Tierra tras de su segunda misión, que duró 276
días. Ese acortamiento del tiempo entre misiones podría sugerir mejoras o
avances en la aeronave, sin embargo, China se mantiene hermética con respecto a
este proyecto y no ha revelado de manera oficial ningún tipo de detalle.
El misterioso avión espacial reutilizable de China
se lanza verticalmente en un cohete Long March 2F, un cohete utilizado para
lanzar las misiones tripuladas Shenzhou de China.
Sin embargo, a diferencia de las naves espaciales
Shenzhou tripuladas o de los vehículos de carga Tianzhou, que se utilizan una
sola vez, este nuevo modelo está diseñado para misiones múltiples. Su objetivo
principal, como decíamos, es llevar a cabo experimentos de ciencia espacial y
verificar la tecnología de reutilización.
Recordamos que el lanzador Long March 2F tiene una
capacidad de carga útil de poco más de ocho toneladas métricas en órbita
terrestre baja, lo que da ciertas pistas sobre el posible tamaño de la
misteriosa nave reutilizable que está probando China.
Este enfoque hacia la reutilización no solo es una
estrategia para reducir los costos de lanzamiento, sino que también aumenta la
frecuencia de misiones espaciales. Empresas como SpaceX en Estados Unidos han
liderado el desarrollo de tecnologías recuperables, y ahora China se suma a
esta tendencia con sus propios avances.
De hecho, el despegue del jueves de la nave china se
produjo horas después de que SpaceX cancelara la cuenta atrás para un nuevo
lanzamiento del X-37B, el programa igualmente secreto de Estados Unidos para
volar un avión espacial autónomo sobre un cohete Falcon Heavy de la compañía de
Elon Musk. Despegar en ese tipo de megacohete, el más potente del mundo
actualmente, llevaría al vehículo de EE. UU. a una órbita mucho más alta de lo
que se ha logrado nunca.
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