Astrónomos observan la activación de un púlsar ultraluminoso
Un equipo internacional de astrónomos ha logrado seguir durante una década la evolución de uno de los objetos más extremos conocidos, el púlsar P13, aportando nuevas claves para comprender cómo algunas fuentes de rayos X alcanzan niveles de energía descomunales.
El estudio documenta cambios sincronizados y drásticos en su luminosidad y en su velocidad de rotación, un comportamiento que apunta a una transformación progresiva de su estructura de acreción.
P13 es un
púlsar situado en la galaxia NGC 7793, a unos 10 millones de años luz de la
Tierra, y pertenece a la rara categoría de púlsares ultraluminosos. Se trata de
una estrella de neutrones que gira sobre sí misma cada 0,4 segundos y que se
encuentra en un régimen de acreción supercrítica, es decir, absorbiendo materia
a un ritmo que desafía los modelos clásicos de la astrofísica.
A lo largo de
aproximadamente diez años, los investigadores observaron cómo la luminosidad en
rayos X de P13 aumentaba y disminuía en factores de cientos, llegando a crecer
más de dos órdenes de magnitud. Al mismo tiempo, el púlsar aceleraba su
rotación, un fenómeno que, hasta ahora, no había mostrado una relación clara
con la variación del brillo en este tipo de objetos.
Para llevar a
cabo el análisis, el equipo recopiló y examinó datos obtenidos entre 2011 y
2024 por algunos de los telescopios espaciales más avanzados del mundo, entre
ellos XMM-Newton, Chandra, NuSTAR y NICER. Este seguimiento a largo plazo permitió
reconstruir con precisión la evolución tanto de la luminosidad de rayos X como
del período de rotación del púlsar.
Las
observaciones revelan que en 2021 P13 atravesó una fase especialmente tenue, en
la que su emisión cayó de forma notable. Sin embargo, en 2022 el sistema
comenzó a reactivarse y, en 2024, alcanzó una luminosidad más de cien veces
superior a la registrada durante el mínimo. Coincidiendo con este “rebrillo”,
la tasa de aceleración de la rotación del púlsar se duplicó y se mantuvo elevada
durante los años siguientes.
Esta
sincronía entre el aumento del brillo y la aceleración del giro sugiere que el
sistema de acreción —el flujo de gas que cae sobre la estrella de neutrones—
sufrió un cambio estructural durante la fase tenue. Según los investigadores,
este comportamiento apunta a una reorganización del modo en que la materia se
canaliza hacia el púlsar y libera energía en forma de radiación extrema.
El equipo
también realizó un análisis detallado de las pulsaciones emitidas por P13, lo
que permitió inferir variaciones en la altura de la columna de acreción, la
región por la que el gas impacta sobre la superficie del púlsar guiado por
intensos campos magnéticos. Estos cambios, modulados a lo largo de los diez
años de observación, refuerzan la idea de que la geometría del sistema
evoluciona con el tiempo.
Los
científicos consideran que estos resultados aportan pistas clave para
desentrañar el mecanismo de la acreción supercrítica, uno de los procesos más
complejos y energéticos del cosmos. Comprender cómo objetos relativamente
pequeños, como una estrella de neutrones, pueden emitir cantidades de energía
comparables a las de galaxias enteras es uno de los grandes retos de la
astrofísica moderna.
El seguimiento de P13 demuestra que solo la observación prolongada
y detallada de estos sistemas permite captar su verdadera naturaleza. Un
recordatorio de que, incluso en los rincones más violentos del universo, los
cambios fundamentales se revelan con el paso del tiempo.









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