Científicos japoneses consiguen enfocar a la materia oscura en el centro de la Vía Láctea
Un equipo de investigadores liderado por el astrofísico Tomonori Totani, de la Universidad de Tokio, ha identificado una posible huella directa de materia oscura a partir del análisis de quince años de datos del telescopio espacial Fermi. El estudio, publicado en la revista científica Journal of Cosmology and Astroparticle Physics, describe la detección de un resplandor persistente de rayos gamma que no puede explicarse con las fuentes astrofísicas conocidas y que podría estar relacionado con la aniquilación de partículas de materia oscura.
La
investigación se ha centrado en el entorno del centro galáctico, una región
donde los modelos teóricos predicen una alta concentración de materia oscura.
En ese punto, los científicos han detectado una emisión de rayos gamma con una
energía cercana a los 20 gigaelectronvoltios (GeV), distribuida en forma de
halo esférico alrededor del núcleo de la galaxia. Este patrón no coincide con
el disco galáctico ni con la distribución típica de fuentes como púlsares o
procesos asociados al gas interestelar.
Según explica
Totani, la morfología y la energía de la señal encajan con las predicciones
teóricas de la aniquilación de WIMPs, una de las principales candidatas a
constituir la materia oscura. En este escenario, dos partículas de materia
oscura colisionan y se destruyen, liberando fotones de alta energía detectables
en forma de rayos gamma. Además, la intensidad observada es compatible con
partículas de masa muy superior a la de un protón, como prevén algunos modelos.
El equipo
japonés ha descartado explicaciones alternativas tras analizar otras fuentes
convencionales de radiación gamma, ninguna de las cuales reproduce
simultáneamente la energía, la distribución espacial y la persistencia temporal
de la señal. Aun así, Totani subraya que el resultado debe interpretarse con
cautela y que es necesaria una confirmación independiente antes de considerarlo
una detección definitiva.
Investigadores
ajenos al estudio han señalado que será clave buscar señales similares en otros
entornos con menor ruido de fondo, como las galaxias enanas, donde la presencia
de materia oscura es elevada y las interferencias astrofísicas son menores. Si
se observa un patrón equivalente en esos sistemas, la hipótesis ganaría
solidez.
La materia oscura constituye aproximadamente un tercio del
contenido total del universo y es esencial para explicar la formación y
estabilidad de galaxias y grandes estructuras cósmicas. Aunque su existencia
está ampliamente aceptada por sus efectos gravitatorios, hasta ahora no se
había logrado identificar una señal directa que revelara su naturaleza. Si
futuros estudios confirman este hallazgo, podría suponer un avance decisivo en
la comprensión de uno de los mayores enigmas de la física moderna.








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