El rostro más antiguo de Homo erectus reabre el debate sobre la evolución humana
Una reconstrucción virtual de un fósil de 1,5 millones de años hallado en Etiopía muestra un rostro sorprendentemente arcaico y cuestiona los modelos clásicos sobre la evolución y las primeras migraciones humanas fuera de África
La reconstrucción
virtual del rostro fósil de Homo erectus recuperado en el yacimiento de
Gona, en Etiopía, ha revelado una cara excepcionalmente bien conservada y más
primitiva de lo esperado para su antigüedad. El fósil, conocido como DAN5 y
datado entre 1,5 y 1,6 millones de años, presenta rasgos faciales arcaicos que
contrastan con los del Homo erectus africano clásico, lo que abre nuevos
escenarios sobre la evolución de esta especie y sus primeras dispersiones fuera
del continente africano.
El estudio, publicado
en la revista Nature Communications, cuenta con la participación del
arqueólogo Sileshi Semaw, del Centro Nacional de Investigación sobre la
Evolución Humana (CENIEH), y se basa en una reconstrucción digital de alta
precisión realizada a partir de fragmentos craneales, dientes y restos faciales
pertenecientes a un único individuo. El resultado es un cráneo casi completo
que combina una bóveda craneal con rasgos típicos de Homo erectus y una
cara y dentición con características más antiguas, como un puente nasal plano y
molares de gran tamaño, habituales en especies anteriores del género Homo.
La paleoantropóloga
Karen Baab, investigadora principal del proyecto, subraya que esta combinación
de rasgos no se había documentado hasta ahora en África, aunque sí en algunos
fósiles encontrados en Eurasia. Según explica, el hallazgo sugiere que ciertas
poblaciones africanas pudieron conservar rasgos anatómicos primitivos incluso
después de que otros grupos de Homo erectus hubieran evolucionado hacia
formas más modernas. Esta hipótesis cuestiona la idea de una evolución lineal y
homogénea de la especie y apunta a una mayor diversidad morfológica dentro del
continente africano.
La reconstrucción
virtual se llevó a cabo mediante microtomografía computerizada de alta
resolución, que permitió escanear y modelar en tres dimensiones los fragmentos
faciales recuperados en las excavaciones del año 2000. Tras un complejo proceso
de ensamblaje digital y ajuste con la bóveda craneal, los investigadores
obtuvieron un modelo final que ha requerido cerca de un año de trabajo y
múltiples revisiones.
Los resultados abren
la puerta a comparar el fósil DAN5 con restos humanos antiguos de Europa,
incluidos los atribuidos a Homo erectus y Homo antecessor, con el
objetivo de comprender mejor la variabilidad facial y los procesos de
adaptación de las primeras poblaciones humanas. No se descartan, además,
escenarios evolutivos alternativos, como posibles episodios de hibridación
entre distintas especies humanas tempranas, aunque los investigadores advierten
de que serán necesarios más fósiles bien datados para confirmar estas
hipótesis.
Junto a la diversidad
anatómica, el yacimiento de Gona también ha aportado evidencias clave sobre el
comportamiento de estos homininos. En el mismo contexto arqueológico se han
documentado herramientas líticas tanto del Olduvayense como del Achelense, lo
que demuestra una notable flexibilidad tecnológica. Según destaca Semaw, es
excepcional encontrar asociadas ambas tradiciones líticas a un mismo fósil
humano, un hecho que refuerza la importancia de Gona como enclave fundamental
para comprender los orígenes y la complejidad temprana del género Homo.








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