Un descubrimiento de 550 millones de años rompe la historia de la vida en la Tierra
Un nuevo estudio sugiere que algunas formas de vida primitivas sobrevivieron más tiempo de lo que se creía
Un nuevo
descubrimiento paleontológico realizado en Terranova
(Canadá) podría modificar la cronología aceptada sobre una de
las primeras grandes extinciones biológicas del planeta. Investigadores han
encontrado fósiles en el yacimiento de Inner Meadow
que apuntan a que algunos organismos del periodo Ediacárico
habrían coexistido durante más tiempo del que indicaban los modelos científicos
utilizados hasta ahora.
Tradicionalmente,
los científicos han clasificado los organismos del Ediacárico en tres grandes
conjuntos: Avalon, Mar Blanco
y Nama, considerados etapas sucesivas anteriores a
la denominada explosión cámbrica,
periodo en el que se produjo una gran diversificación de la vida animal.
Sin embargo,
el nuevo estudio señala que los fósiles encontrados en Inner Meadow presentan
características asociadas al conjunto de Avalon,
aunque su antigüedad se ha estimado en unos 551
millones de años, aproximadamente 13
millones de años más recientes que otros restos similares
descubiertos anteriormente.
El trabajo ha
sido dirigido por Duncan McIlroy,
investigador de la Universidad
Memorial de Terranova, quien considera que estos resultados
pueden modificar la interpretación de la llamada Crisis
de Kotlin, un episodio asociado a la desaparición de numerosos
organismos del Ediacárico.
Según el
estudio, la permanencia de organismos pertenecientes a Avalon durante más
tiempo implicaría una superposición temporal con especies atribuidas hasta
ahora al conjunto del Mar Blanco. Este aspecto podría alterar los cálculos
utilizados por los científicos para determinar el alcance real de las
extinciones ocurridas durante aquella etapa.
Los
investigadores señalan que las estimaciones actuales indican que cerca del 80% de los grandes organismos conocidos del Ediacárico
desaparecieron durante ese proceso, aunque los nuevos datos podrían sugerir una
extinción más abrupta y extensa de lo que se consideraba hasta ahora.
Los fósiles
del Ediacárico corresponden a organismos que vivieron hace más de 500 millones de años, en una etapa muy anterior a
la aparición de estructuras duras como caparazones o esqueletos. Debido a ello,
muchos de estos restos conservan únicamente impresiones o formas corporales
blandas, lo que dificulta su estudio y clasificación.
Los autores consideran que el descubrimiento abre nuevas líneas de
investigación para comprender mejor cómo evolucionaron las primeras comunidades
complejas de organismos y cómo se produjeron algunos de los principales cambios
biológicos de la historia de la Tierra.





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