China construye varias islas artificiales en el mar de China Meridional tras doce años de trabajo
China ha llevado a cabo durante doce años un
amplio proceso de ingeniería para crear islas artificiales en el mar de China
Meridional, transformando arrecifes marinos en superficies terrestres con
infraestructura estratégica. El proyecto se ha basado en el vertido masivo de
arena y sedimentos extraídos del fondo marino, lo que ha permitido ganar
terreno al mar y consolidar nuevas áreas de uso permanente.
El procedimiento se realizó mediante dragas
marinas que succionaron sedimentos y los depositaron sobre arrecifes poco
profundos. Con el paso del tiempo, estos materiales formaron una base sólida
sobre la que se construyeron diques y muros de contención para proteger las
nuevas superficies. Posteriormente, el terreno fue compactado y preparado para
albergar carreteras, pistas de aterrizaje, puertos, hangares y sistemas de
radar.
Según datos de la U.S.-China Economic and
Security Review Commission, entre diciembre de 2015 y octubre de 2016 China
creó cerca de 12 kilómetros cuadrados de nueva tierra, una cifra superior a la
conseguida por otros países reclamantes en la zona durante décadas. El Gobierno
chino sostiene que estas instalaciones tienen fines civiles, como mejorar la
navegación, apoyar operaciones de rescate y ofrecer servicios meteorológicos.
No obstante, la iniciativa ha generado
tensiones diplomáticas con países como Filipinas, Vietnam y Taiwán, que
consideran que estas infraestructuras refuerzan el control chino sobre áreas
marítimas en disputa. A ello se suma la preocupación ambiental, ya que diversos
estudios advierten de la destrucción de amplias zonas de arrecifes coralinos y
del impacto negativo sobre ecosistemas marinos sensibles.










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