El Tratado Global de los Océanos entrará en vigor el 17 de enero con el respaldo de 145 países
El Tratado Global de los Océanos, también conocido como Tratado de Alta Mar o BBNJ por sus siglas en inglés, entrará en vigor el próximo 17 de enero tras alcanzar el apoyo de 145 países firmantes y 81 ratificaciones, superando el umbral necesario para su activación. El acuerdo supone un hito en la gobernanza internacional de los océanos, al reforzar la protección de la biodiversidad marina en aguas internacionales, que representan casi dos tercios del océano global.
El tratado se apoya en
la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar y establece un marco jurídico
vinculante para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad
marina en alta mar, incluyendo la creación de áreas marinas protegidas, la
evaluación del impacto ambiental de actividades económicas y el reparto
equitativo de los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos.
Asimismo, contempla mecanismos de cooperación científica, transferencia de
tecnología y financiación, con especial atención a los países en desarrollo.
Organizaciones como la
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la Alianza de Alta
Mar y Greenpeace han destacado el valor del acuerdo y las expectativas puestas
en la primera Conferencia de las Partes, que deberá celebrarse en el
plazo de un año. En ese foro se decidirán cuestiones clave como la designación
de zonas protegidas y la puesta en marcha de herramientas de gestión, que
podrán aprobarse por una mayoría de tres cuartos si no hay consenso.
España fue el primer
país de la Unión Europea en ratificar el tratado, el 4 de febrero, y las
ONG confían en que tenga un papel activo en el impulso de nuevas áreas marinas
protegidas, incluida una zona prioritaria en el Atlántico oriental, frente a la
costa occidental de África. El objetivo global es proteger al menos el 30%
de los océanos para 2030, una meta considerada esencial para frenar la
pérdida de biodiversidad y garantizar la salud de los ecosistemas marinos.
El acuerdo entra en
vigor en un contexto internacional complejo, marcado por la falta de
ratificación de Estados Unidos, pese a haber firmado el texto, y por el
retroceso de ese país en varios compromisos multilaterales relacionados con el
clima y el medio ambiente. Aun así, las organizaciones defensoras del tratado
subrayan que el BBNJ es una muestra de que el multilateralismo sigue siendo una
vía eficaz para afrontar los grandes retos ambientales globales.









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