Un satélite de la NASA capta un tsunami gigante en el Pacífico
Un satélite de la NASA ha logrado observar con un nivel de detalle sin precedentes un tsunami de gran magnitud que cruzó el océano Pacífico tras un potente terremoto registrado a finales de julio de 2025 cerca de la península de Kamchatka, aportando nuevos datos que desafían teorías aceptadas desde hace décadas sobre el comportamiento de estos fenómenos extremos.
El evento se
produjo el 29 de julio de 2025, cuando un seísmo de magnitud 8,8 sacudió la
zona de subducción Kuril-Kamchatka, convirtiéndose en el sexto terremoto más
intenso documentado a nivel mundial desde 1900. El movimiento telúrico generó
un tsunami que se propagó a lo largo del océano
Pacífico y activó alertas internacionales en numerosos países ribereños.
De forma
fortuita, el satélite SWOT (Surface Water Ocean Topography) se encontraba en
una posición óptima para registrar el fenómeno con alta resolución. Según un
estudio científico reciente, las observaciones revelaron que el tsunami no se
comportó como una única ola uniforme, sino como un conjunto complejo de
múltiples ondas que se propagaban, interactuaban entre sí y se dispersaban a lo
largo de la cuenca oceánica.
Para
profundizar en el análisis, el investigador Angel Ruiz-Angulo, de la Universidad de Islandia, y su equipo combinaron
los datos del satélite con los registros de las boyas DART, sensores instalados
en el fondo marino que miden variaciones de presión asociadas al paso de
tsunamis. Esta integración permitió ajustar con mayor precisión las
características del terremoto que originó las olas.
Los datos
obtenidos muestran que el tsunami presentó una dispersión significativa, lo que
contradice la idea tradicional de que los grandes tsunamis son olas no
dispersivas debido a su gran longitud de onda. Al comparar las observaciones
reales con simulaciones informáticas, los investigadores comprobaron que los
modelos que incorporaban dispersión reproducían mejor el comportamiento
observado que los modelos clásicos.
El análisis
también permitió revisar la dinámica del seísmo. A partir de las discrepancias
detectadas en los tiempos de llegada del tsunami, los científicos concluyeron
que la ruptura sísmica se extendió más de lo previsto, alcanzando unos 400
kilómetros de longitud frente a los 300 estimados inicialmente.
El satélite
SWOT, lanzado en diciembre de 2022 como misión conjunta entre la NASA y la
agencia espacial francesa CNES, fue
diseñado para elaborar el primer mapa global detallado de las aguas
superficiales del planeta. Aunque su objetivo principal no es la vigilancia de
desastres, este episodio ha demostrado su potencial para aportar información
clave en situaciones extremas.
Más allá del avance científico, los investigadores subrayan que
estos resultados podrían ayudar a mejorar los sistemas de alerta temprana
frente a tsunamis en el futuro. La región Kuril-Kamchatka ha sido origen de
algunos de los tsunamis más destructivos de la historia, y contar con
observaciones satelitales de alta resolución podría resultar decisivo para
reducir riesgos y mejorar la preparación ante emergencias.









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