Descubren en Brasil una nueva especie de chinche fósil de más de 110 millones de años

El hallazgo en la Cuenca de Araripe permite reconstruir parte de la evolución de estos insectos durante el Cretácico.

Un equipo de investigadores de la Universidade Regional do Cariri ha identificado una nueva especie de chinche excavadora fósil que vivió hace más de 110 millones de años en el actual noreste de Brasil.

La nueva especie ha sido bautizada como Eurydicoris tabulatus y el descubrimiento fue publicado el pasado 4 de mayo de 2026 en la revista científica internacional Historical Biology.

El ejemplar fue localizado en excavaciones controladas realizadas en el municipio brasileño de Nova Olinda, en el estado de Ceará, dentro de la conocida Cuenca de Araripe, uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de Sudamérica.

El fósil apareció en las denominadas Pedras Cariri, formaciones de caliza laminada pertenecientes a la Formación Crato, famosas por conservar fósiles con un nivel de detalle excepcional.

La investigación fue desarrollada por el estudiante de maestría Gustavo Pinho bajo la dirección del paleontólogo Álamo Saraiva, ambos vinculados al Programa de Posgrado en Diversidad Biológica y Recursos Naturales de la universidad brasileña.

Para confirmar que se trataba de una especie desconocida hasta ahora, los científicos utilizaron técnicas avanzadas de microscopía electrónica y microtomografía computarizada, que permitieron reconstruir el insecto en tres dimensiones sin dañar el fósil.

Gracias a estos análisis pudieron identificar rasgos anatómicos únicos que diferencian al Eurydicoris tabulatus de otras especies conocidas de chinches excavadoras.

Los investigadores explican que este insecto pertenecía al mismo gran grupo biológico que algunas chinches actuales presentes en América, aunque su comportamiento era completamente distinto al de especies modernas asociadas a enfermedades.

Según el estudio, esta antigua chinche se alimentaba exclusivamente de savia vegetal y no suponía ningún riesgo para humanos ni animales.

El hallazgo aporta además nueva información sobre la biodiversidad y el ecosistema del noreste brasileño durante el periodo Cretácico.

Hace unos 110 millones de años, la región de Cariri estaba formada por lagos poco profundos rodeados de bosques tropicales, un entorno que permitió conservar fósiles de forma extraordinaria.

Los expertos destacan que la Formación Crato se ha convertido en uno de los principales puntos de referencia mundiales para el estudio de fósiles excepcionalmente preservados, incluyendo insectos, plantas, peces, reptiles voladores y dinosaurios.

La publicación del estudio en una revista científica internacional también supone un reconocimiento al trabajo desarrollado por instituciones científicas del interior de Brasil, que continúan ganando relevancia en investigaciones paleontológicas de alcance mundial.

Los investigadores consideran que este descubrimiento contribuye a comprender mejor la evolución de los insectos y confirma que la región de Araripe sigue ofreciendo hallazgos de enorme valor científico.

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