El ‘Arca de Noé’ de Noruega recibe el Premio Princesa de Asturias de Cooperación 2026

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, que protege cerca de 1,3 millones de muestras de cultivos de todo el mundo frente a guerras, catástrofes o el cambio climático, ha sido distinguida por su labor internacional de conservación.

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, considerada la mayor reserva mundial de biodiversidad agrícola y conocida popularmente como el “Arca de Noé de las semillas”, ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026 por su trabajo de protección de recursos agrícolas esenciales para el futuro de la humanidad.

La instalación, situada en el Círculo Polar Ártico, en el archipiélago noruego de Svalbard, alberga cerca de 1,3 millones de muestras de semillas procedentes de prácticamente todos los países del planeta. Su objetivo es garantizar la conservación de cultivos fundamentales para la alimentación mundial ante posibles amenazas como conflictos bélicos, fenómenos climáticos extremos o catástrofes naturales.

El jurado ha destacado "la cooperación silenciosa" que representa esta infraestructura estratégica y su valor como legado para futuras generaciones, subrayando la colaboración internacional que ha hecho posible este proyecto durante casi dos décadas.

Un búnker preparado para el peor escenario

La bóveda fue diseñada como un gigantesco sistema de seguridad genética. Construida en una montaña helada del Ártico, aprovecha las condiciones naturales de bajas temperaturas para conservar semillas durante largos periodos de tiempo incluso en situaciones extremas.

El proyecto está impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el organismo internacional Global Crop Diversity Trust, la Fundación Bill y Melinda Gates y el Gobierno de Noruega, que mantiene un fuerte compromiso con la protección de recursos agrícolas mundiales.

Actualmente, más de 89 depositarios internacionales han enviado material genético a Svalbard, incluidos grandes bancos de semillas, organismos científicos y numerosos países.

España también forma parte del proyecto

España participa activamente en esta iniciativa. En 2022, el país realizó una importante aportación con 1.080 variedades vegetales, entre ellas cereales, legumbres, tomates, judías y maíces. Más recientemente también se incorporaron muestras de semillas de olivo, reforzando la presencia española dentro de este banco mundial.

El banco ya fue utilizado tras la guerra de Siria

La utilidad de la instalación dejó de ser teórica en 2015, cuando se abrió por primera vez para recuperar material agrícola perdido durante la guerra y las graves sequías sufridas en Siria. En aquella ocasión se retiraron alrededor de 100.000 semillas para reconstruir colecciones dañadas y recuperar cultivos adaptados a zonas áridas.

Este uso real confirmó el objetivo con el que nació la infraestructura: actuar como una reserva de seguridad mundial capaz de proteger el patrimonio agrícola de la humanidad ante situaciones extremas.

Desde el Gobierno noruego han valorado el reconocimiento como un premio a la cooperación internacional y al esfuerzo conjunto desarrollado durante los últimos años para preservar cultivos esenciales para las próximas generaciones.

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