El CERN logra transformar plomo en oro durante un experimento en el gran colisionador de hadrones
El experimento ALICE del CERN consiguió convertir átomos de plomo en oro mediante colisiones ultraperiféricas, aunque la cantidad generada fue microscópica y desapareció en milisegundos.
Un equipo de
científicos del CERN ha logrado transformar átomos de plomo en oro durante un
experimento realizado en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), según un
estudio publicado en la revista científica Physical
Review C en mayo de 2025.
El
experimento se llevó a cabo dentro del proyecto ALICE, una de las principales
investigaciones desarrolladas en el acelerador de partículas situado en la
frontera entre Francia y Suiza. Los investigadores produjeron aproximadamente 29 billonésimas de gramo de oro, una cantidad
extremadamente pequeña y sin valor práctico.
La
transformación fue posible gracias a un proceso físico conocido como transmutación nuclear. El plomo posee 82 protones
en su núcleo atómico, mientras que el oro tiene 79. Para convertir un elemento
en otro era necesario eliminar exactamente tres protones del núcleo del plomo.
Colisiones a velocidades cercanas a la luz
Los
científicos aceleraron haces de iones de plomo hasta velocidades equivalentes
al 99,999993 % de la velocidad de la luz. Durante el
experimento, los núcleos no llegaron a chocar directamente, sino que pasaron
extremadamente cerca entre sí.
Ese
acercamiento generó campos electromagnéticos de enorme intensidad capaces de
provocar una desestabilización nuclear. Como consecuencia, algunos núcleos de
plomo expulsaron protones y se transformaron momentáneamente en núcleos de oro.
Los
investigadores explican que este fenómeno se produjo mediante un mecanismo
denominado disociación electromagnética, observado durante
las llamadas colisiones ultraperiféricas.
El oro desapareció en milisegundos
El oro
generado durante el experimento tuvo una existencia extremadamente breve. Según
el CERN, los núcleos producidos impactaron rápidamente contra las estructuras
internas del acelerador y se fragmentaron en partículas subatómicas apenas unos
milisegundos después de su formación.
Por este
motivo, el proceso no tiene aplicaciones industriales ni económicas y no
permite producir oro de forma rentable.
Los
científicos recuerdan además que el objetivo del experimento ALICE no era
fabricar metales preciosos, sino estudiar las condiciones del universo
inmediatamente posteriores al Big Bang.
El proyecto
busca recrear un estado extremadamente caliente y denso de la materia conocido
como plasma de quarks y gluones, que existió apenas una
fracción de segundo después del origen del universo.
A pesar de ello, la capacidad de transformar plomo en oro mediante
procesos nucleares representa una demostración experimental de fenómenos
físicos que durante siglos solo formaron parte de teorías alquímicas.










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