El Tyrannosaurus rex no estaba solo: identifican su depredador rival del Cretácico
Una investigación publicada en Nature sostiene que el Nanotyrannus era una especie distinta y no una versión juvenil del Tyrannosaurus rex.
Un nuevo
estudio paleontológico ha aportado pruebas que podrían cerrar uno de los
debates más prolongados de la paleontología moderna. Investigadores han
concluido que Nanotyrannus lancensis
fue una especie independiente y coexistió con Tyrannosaurus
rex durante el final del período Cretácico, descartando la
hipótesis que lo consideraba una forma juvenil del famoso depredador.
La
investigación, publicada en la revista científica Nature, fue desarrollada por los paleontólogos Lindsay E. Zanno y James G. Napoli.
Durante más
de dos décadas, numerosos especialistas defendieron que los fósiles atribuidos
a Nanotyrannus correspondían en realidad a ejemplares jóvenes de Tyrannosaurus
rex, debido a similitudes anatómicas presentes en individuos inmaduros de la
familia de los tiranosáuridos.
El análisis de los huesos aportó nuevas pruebas
La nueva
investigación se centró en el análisis del ejemplar NCSM
40000, un esqueleto excepcionalmente completo y considerado
maduro.
Los
investigadores utilizaron una técnica denominada osteohistología,
basada en el estudio microscópico del tejido óseo para estimar la edad y el
desarrollo del animal.
El análisis
reveló 25 marcas de crecimiento en los huesos, indicando
que el individuo tenía al menos 14 años de
edad.
Los científicos
observaron además una elevada concentración de líneas de crecimiento en la
superficie externa del fémur, un patrón asociado a animales cuyo crecimiento
físico ya se ha ralentizado significativamente.
Según el
estudio, el ejemplar presentaba una masa aproximada de 700
kilogramos, una cifra considerablemente inferior a la esperada
para un Tyrannosaurus rex de edad similar, que todavía estaría atravesando una
etapa de crecimiento acelerado.
Diferencias anatómicas entre ambos depredadores
Los investigadores
también identificaron características estructurales que consideran
incompatibles con una simple diferencia de edad.
Entre las
principales diferencias detectadas, el Nanotyrannus
presentaba 35 vértebras caudales, extremidades anteriores
proporcionalmente más largas y dientes premaxilares rectos sin serrado.
Por el
contrario, Tyrannosaurus rex poseía entre 40 y 45 vértebras caudales, brazos mucho más
reducidos y dientes premaxilares serrados.
El estudio
sostiene que aceptar que ambos pertenecían a una misma especie implicaría
asumir cambios anatómicos extremadamente inusuales durante el crecimiento, como
una reducción absoluta de los brazos o una pérdida progresiva de estructuras
articulares, algo que no se observa en otros animales.
Dos depredadores compartiendo el mismo ecosistema
Las
conclusiones del trabajo modifican la visión tradicional del ecosistema
existente durante el Cretácico
tardío, hace aproximadamente entre 100
y 66 millones de años.
Según los
investigadores, en lugar de un escenario dominado únicamente por Tyrannosaurus
rex y sus distintas etapas de crecimiento, existieron dos grandes depredadores
con funciones diferentes dentro del ecosistema.
El estudio
plantea que Nanotyrannus
habría sido un cazador más rápido y ágil, especializado en presas pequeñas y
medianas, mientras que Tyrannosaurus
rex ocuparía el papel de gran superdepredador de gran tamaño y
fuerza.
Los autores consideran que los datos obtenidos mediante
osteohistología, modelos de crecimiento y comparaciones anatómicas aportan
evidencias suficientes para respaldar la coexistencia de ambos dinosaurios al
final de la era de los dinosaurios.


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