La NASA estudia una extraña laguna de la Antártida que permanece líquida a -58 grados y podría ayudar a comprender Marte
El lago Don Juan, uno de los lugares más extremos del planeta, despierta el interés científico por su capacidad para mantenerse sin congelarse y por sus similitudes con posibles entornos del planeta rojo.
La NASA ha centrado parte de sus investigaciones en
una de las zonas más extremas de la Antártida,
donde una pequeña masa de agua desafía las condiciones habituales del
continente helado y podría aportar nuevas pistas sobre la existencia de
ambientes similares en Marte.
El lugar se
encuentra en los valles secos de McMurdo,
una región caracterizada por temperaturas extremas, una gran aridez y una
elevada concentración de sales en el suelo. Allí se localiza el lago Don Juan, una formación considerada única por
los científicos debido a que permanece en estado líquido incluso cuando las
temperaturas descienden hasta los -58 grados
centígrados.
Una laguna más salada que el mar Muerto
Aunque su
profundidad apenas alcanza unos 10
centímetros y su tamaño es inferior al equivalente a seis campos de fútbol, el lago presenta una
característica excepcional: una salinidad superior al 40
%, lo que lo convierte en una de las masas de agua más saladas
conocidas en la Tierra.
Los
investigadores explican que esta capacidad para mantenerse líquida se debe
principalmente a la elevada presencia de cloruro de
calcio, una sal extremadamente soluble que modifica el
comportamiento del agua y dificulta la formación de cristales de hielo.
Su
concentración salina supera incluso la del Mar
Muerto, cuya salinidad ronda el 34 %,
y multiplica aproximadamente por doce
la concentración media de sales presente en los océanos terrestres.
Los
científicos describen su consistencia como extremadamente densa, llegando a
compararla con la textura de un jarabe.
Un laboratorio natural para estudiar Marte
El interés
científico del lugar va mucho más allá de la geología antártica. Los
investigadores consideran que los valles secos
de McMurdo presentan ciertas similitudes con el entorno
marciano debido a sus condiciones de frío extremo, sequedad y presencia de
sales.
La existencia
de indicios de actividad microbiana cerca del lago aumenta además su interés
dentro del ámbito de la astrobiología,
ya que podría servir como modelo para comprender si ambientes similares podrían
albergar algún tipo de vida en Marte.
Los
científicos continúan estudiando el origen del agua presente en Don Juan, una
cuestión que todavía genera debate.
Una
investigación desarrollada por la Brown
University propuso que la humedad atmosférica quedaría atrapada
por las sales presentes en el suelo y posteriormente se desplazaría hacia la
laguna.
Otros
trabajos posteriores recuperaron la hipótesis de la existencia de un sistema
profundo de aguas subterráneas,
capaz de explicar la composición química observada.
Un modelo para comprender ambientes extremos
Los
especialistas consideran que si una laguna hipersalina puede mantenerse activa
en condiciones tan severas como las de la Antártida, podría existir la
posibilidad de encontrar procesos similares en otros cuerpos planetarios.
El estudio de
lugares como Don Juan permite además comprender mejor cómo interactúan el agua,
las sales y los ambientes extremos, aportando información relevante para
futuras investigaciones sobre Marte y otros mundos del Sistema Solar.
El pequeño lago antártico continúa siendo uno de los laboratorios
naturales más extraordinarios del planeta y uno de los escenarios que más
interés despierta entre los científicos dedicados a la búsqueda de vida fuera
de la Tierra.



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