Identifican un agujero negro oculto tras uno de los misteriosos “puntos rojos” detectados por el James Webb en el Universo primitivo
El análisis más detallado realizado hasta ahora sobre uno de los llamados “pequeños puntos rojos” del universo primitivo apunta a que estos objetos podrían estar alimentados por agujeros negros supermasivos rodeados por densas nubes de gas. El hallazgo ayuda a explicar uno de los descubrimientos más desconcertantes realizados por el telescopio espacial James Webb desde el inicio de sus operaciones científicas.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Texas en Austin ha
analizado el objeto denominado GLIMPSE-17775, considerado uno de los
ejemplos más representativos de los llamados pequeños puntos rojos
detectados por el telescopio espacial James Webb. Los resultados del estudio,
publicados en la revista científica The Astrophysical Journal, respaldan
la hipótesis de que este objeto alberga un agujero negro supermasivo en
crecimiento rodeado por una densa envoltura de gas parcialmente ionizado.
Los pequeños puntos rojos fueron descubiertos por el telescopio Webb en 2022
y aparecieron como una nueva categoría de objetos extremadamente lejanos
observados apenas 600 millones de años después del Big Bang. Desde
entonces, los científicos han debatido distintas explicaciones para su origen y
naturaleza.
El objeto GLIMPSE-17775 ha permitido avanzar en esta investigación gracias
a un espectro excepcionalmente detallado obtenido por el telescopio Webb. Los
investigadores han identificado más de 40 líneas espectrales,
convirtiéndolo en el análisis más completo realizado hasta la fecha sobre uno
de estos objetos.
La lente gravitacional
permitió multiplicar los detalles observados
El estudio se benefició además del fenómeno conocido como lente
gravitacional, producido por el cúmulo de galaxias Abell S1063. Este
efecto amplificó la luz procedente de GLIMPSE-17775, permitiendo obtener una
calidad de observación equivalente a unas 80 horas de exposición, aunque
el telescopio Webb dedicó unas 30 horas reales a la observación.
Gracias a esta amplificación natural, los científicos pudieron estudiar con
gran precisión la composición y comportamiento del objeto.
Entre las evidencias encontradas destacan señales compatibles con la
existencia de una densa envoltura gaseosa alrededor de una fuente energética
muy potente. Muchas de las líneas espectrales observadas presentan características
que no encajan con una simple nube de gas en rotación, sino con fenómenos
asociados a la presencia de un agujero negro en fase activa de acreción.
El “bosque de hierro”
refuerza la hipótesis del agujero negro
Uno de los elementos más destacados del análisis ha sido la identificación
de 16 líneas de hierro, un conjunto de señales que los investigadores
han denominado “bosque de hierro”.
La intensidad y distribución de estas líneas, junto con otras asociadas al
oxígeno, hidrógeno y helio, requieren una fuente de energía extremadamente
elevada para poder generarse. Según los investigadores, la explicación más
consistente es la presencia de un agujero negro supermasivo absorbiendo materia
a gran velocidad.
Además, el espectro muestra señales de fluorescencia y absorción de helio
que indican la existencia de un entorno muy denso alrededor del objeto.
Los científicos consideran que este escenario también ayuda a explicar por
qué la mayoría de pequeños puntos rojos presentan una emisión muy débil en
rayos X, ya que la radiación quedaría absorbida por la espesa nube de gas que
rodea al agujero negro.
Datos del Hubble
revelan la presencia de una galaxia anfitriona
Para completar el análisis, el equipo incorporó observaciones procedentes
del Telescopio Espacial Hubble, utilizando información obtenida en los
programas Frontier Fields y BUFFALO.
Los datos permitieron comprobar que GLIMPSE-17775 se encuentra integrado en
una galaxia anfitriona de gran tamaño. La luz emitida por las estrellas de esta
galaxia ayuda a explicar algunas características observadas en el espectro,
especialmente una discontinuidad de Balmer más débil de lo habitual.
Según los investigadores, esta galaxia anfitriona encaja con los modelos
actuales que describen a los pequeños puntos rojos como sistemas dominados por
agujeros negros rodeados de densas capas de gas.
Un paso más para
resolver uno de los grandes enigmas del universo temprano
Cuando el telescopio James Webb descubrió estos objetos, algunos
investigadores llegaron a plantear que podrían obligar a revisar los modelos
cosmológicos actuales debido al enorme brillo observado en una etapa tan
temprana de la historia del universo.
Sin embargo, los autores del nuevo estudio consideran que los datos
obtenidos encajan dentro del marco teórico existente y no requieren modificar
los modelos actuales de formación galáctica.
El análisis de GLIMPSE-17775 constituye una de las pruebas más sólidas
obtenidas hasta ahora sobre la posible naturaleza de los pequeños puntos rojos
y acerca a la comunidad científica a resolver uno de los mayores misterios
descubiertos por el telescopio James Webb en los últimos años.
Los investigadores señalan que futuras observaciones permitirán confirmar
definitivamente si todos estos objetos están asociados a agujeros negros
supermasivos o si existen otros mecanismos físicos implicados en su formación y
evolución.










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