Un estudio identifica componentes únicos en la leche materna humana vinculados al desarrollo del cerebro

Una investigación internacional publicada en la revista Communications Biology concluye que la leche materna humana contiene una composición lipídica diferente a la de otros mamíferos y especialmente adaptada a las necesidades del desarrollo cerebral durante los primeros meses de vida.

Un equipo internacional de investigadores liderado por la científica Anastasia Mitina, del Instituto Skolkovo de Ciencia y Tecnología, ha identificado una serie de compuestos grasos presentes en la leche materna humana que podrían desempeñar un papel relevante en el desarrollo del cerebro durante la infancia.

El trabajo, publicado en la revista científica Communications Biology, perteneciente al grupo editorial Nature, ha realizado uno de los análisis comparativos más amplios hasta la fecha entre la composición de la leche de diferentes mamíferos y la estructura molecular del tejido cerebral.

La investigación analizó 837 muestras de leche procedentes de siete especies de mamíferos y 194 muestras de tejido cerebral correspondientes a cinco especies distintas, utilizando técnicas avanzadas de cromatografía líquida de alta resolución y espectrometría de masas para identificar y cuantificar los distintos lípidos presentes.

La leche humana presenta una composición diferente al resto de especies

Los investigadores comprobaron que la leche materna humana contiene una elevada concentración de ácidos grasos de cadena ultralarga, compuestos formados por 24 o más átomos de carbono que aparecen en cantidades significativamente inferiores en otras especies estudiadas, entre ellas vacas, cabras, cerdos, ratones y macacos.

Según los autores, estos lípidos son componentes fundamentales de las membranas neuronales, de la mielina que recubre los axones y de las conexiones sinápticas del cerebro.

El estudio señala que la presencia de estas moléculas coincide con el periodo de crecimiento cerebral más intenso en los seres humanos, especialmente durante el primer año de vida, etapa en la que el cerebro experimenta un desarrollo acelerado.

Correspondencia entre la leche humana y el cerebro humano

La segunda parte de la investigación comparó los perfiles lipídicos del tejido cerebral de distintas especies.

Los resultados muestran que la composición de la leche materna humana presenta una correlación más estrecha con la estructura lipídica del cerebro humano que la observada en cualquier otra especie analizada.

Los investigadores destacan especialmente la coincidencia en los ácidos grasos de cadena ultralarga, considerados elementos importantes para la formación y mantenimiento de estructuras neuronales.

Los macacos, los primates más próximos al ser humano incluidos en el estudio, presentan algunas similitudes con este patrón, aunque en menor grado. Por el contrario, la leche de vaca mostró la mayor diferencia respecto al perfil lipídico del cerebro humano.

Las fórmulas infantiles continúan evolucionando

El trabajo también compara la composición de las fórmulas infantiles comerciales con la leche materna.

Según los autores, la mayoría de las fórmulas actuales, elaboradas principalmente a partir de leche de vaca modificada, contienen nutrientes esenciales como los ácidos grasos DHA y ARA, pero carecen de varios de los ácidos grasos ultralargos identificados como característicos de la leche humana.

Los investigadores subrayan que este hallazgo no implica que las fórmulas infantiles sean perjudiciales ni cuestiona su utilidad, especialmente en aquellos casos en los que la lactancia materna no es posible.

Sin embargo, consideran que existe margen para seguir perfeccionando estos productos mediante el estudio de nuevos componentes presentes en la leche humana.

Nuevas líneas de investigación sobre el desarrollo cerebral

Los responsables del estudio señalan que los resultados establecen una correlación entre la composición de la leche materna y las necesidades del cerebro humano en desarrollo, aunque recuerdan que la investigación no demuestra una relación causal directa.

Por ello, consideran necesario realizar nuevos trabajos para determinar hasta qué punto estos compuestos influyen en el desarrollo neurológico infantil y si podrían incorporarse de forma eficaz a futuras generaciones de fórmulas infantiles.

Los autores concluyen que la investigación aporta información relevante sobre la evolución de la lactancia en los seres humanos y abre nuevas vías para comprender mejor los mecanismos biológicos que intervienen en el desarrollo del cerebro durante las primeras etapas de la vida.


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