Una investigación revela que los humanos fabricaban camas con plantas hace más de 150.000 años
El estudio identifica complejas estructuras de descanso en una cueva del sur de África y demuestra que las comunidades prehistóricas acondicionaban y renovaban regularmente sus espacios para dormir.
Una
investigación publicada en la revista científica Journal
of Archaeological Science ha documentado que grupos humanos que
habitaron la cueva de Border Cave, en el sur de África, construían y mantenían
camas elaboradas con materiales vegetales hace más de 150.000
años. El hallazgo aporta nuevas evidencias sobre la
organización de los espacios habitados durante la Edad de Piedra y sobre las
estrategias utilizadas para mejorar las condiciones de descanso.
El estudio,
realizado por investigadores de la University of
the Witwatersrand, analizó microscópicamente los sedimentos del
yacimiento, una cavidad ocupada de forma recurrente entre hace aproximadamente 200.000 y 43.000 años. Los resultados muestran la
existencia de superficies de descanso construidas principalmente con hierbas y
otros materiales vegetales, que eran renovadas periódicamente por sus
ocupantes.
Uno de los
aspectos más destacados de la investigación es la presencia de capas de ceniza
bajo muchas de estas estructuras. Los científicos consideran que este material
pudo contribuir a mantener las zonas de descanso más secas y cálidas, además de
dificultar la presencia de insectos. No obstante, los investigadores señalan
que en algunos casos resulta difícil determinar si la ceniza fue colocada de
manera intencionada o si procedía de acumulaciones previas existentes en la
cueva.
Las comunidades renovaban y mantenían regularmente sus zonas de
descanso
El análisis
identificó seis tipos diferentes de estructuras para dormir, elaboradas
principalmente con gramíneas de la subfamilia Panicoideae,
grupo vegetal al que pertenecen especies relacionadas con el maíz, el mijo o la
caña de azúcar. En algunos niveles también se encontraron restos de juncias.
Los
investigadores detectaron evidencias de mantenimiento continuado de estas
superficies. Las distintas capas muestran que los habitantes de la cueva
añadían regularmente nuevo material vegetal, caminaban sobre los lechos y
realizaban quemas periódicas que modificaban las estructuras existentes.
Entre los
hallazgos destaca una estera de hierba excepcionalmente bien conservada que
contenía sucesivas capas de restos vegetales secos y carbonizados. Los autores
consideran que se trata de uno de los análisis microscópicos más completos
realizados hasta la fecha sobre una estructura de descanso de la Edad de
Piedra.
La
investigación también revela diferencias entre los niveles más antiguos y los
más recientes del yacimiento. Mientras que las capas más antiguas presentan
abundantes restos quemados y una elevada concentración de fitolitos
—microscópicas estructuras minerales producidas por las plantas—, los lechos
más recientes muestran menos fragmentación y menores señales de uso intensivo.
Según los autores, esta variación podría indicar cambios en la duración de las
ocupaciones o en el tamaño de los grupos humanos que utilizaron la cueva.
El estudio
también revisa interpretaciones arqueológicas anteriores sobre determinadas
capas sedimentarias conocidas como “arenas marrones”, tradicionalmente
asociadas a periodos de ocupación reducida. El análisis microscópico ha
detectado indicios de una actividad humana más intensa de la que se pensaba,
incluyendo renovaciones repetidas de las camas y alteraciones provocadas por el
tránsito de personas.
Los investigadores destacan que Border Cave constituye un
yacimiento excepcional por la conservación de materiales orgánicos que rara vez
sobreviven durante períodos tan prolongados. Los resultados refuerzan la idea
de que las comunidades humanas de la Edad de Piedra organizaban cuidadosamente
sus espacios habitados y desarrollaban técnicas específicas para mejorar las
condiciones de descanso mucho antes de la aparición de la agricultura y de los
asentamientos permanentes.










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