El misterio de la ruta perdida de Egipto: la carretera de 4.600 años que desafía la historia
En pleno desierto egipcio se conservan los restos de una carretera pavimentada construida hace aproximadamente 4.600 años, cuando los carros con ruedas todavía no se habían generalizado en Egipto. La antigua vía, de unos 12 kilómetros de recorrido, conducía hasta un lago cuyo paisaje ha cambiado radicalmente con el paso de los milenios.
En una zona desértica situada al suroeste de El Cairo, una estrecha franja
de piedras atraviesa un paisaje aparentemente vacío. Parece una carretera
abandonada que no conduce a ninguna parte, pero sus orígenes se remontan a la
época de los grandes constructores de pirámides.
Se trata de la carretera de Widan el-Faras, también conocida como la
carretera de las canteras del lago Moeris, una infraestructura del Imperio
Antiguo egipcio considerada uno de los ejemplos más antiguos de carretera
pavimentada que se conservan.
Construida hace unos 4.500 o 4.600 años, tenía aproximadamente dos metros
de anchura y un recorrido de unos 12 kilómetros, incluyendo sus ramificaciones.
Su superficie estaba formada por piedras irregulares de caliza, arenisca y
basalto, además de fragmentos de madera petrificada.
Lo extraordinario es que aquella infraestructura fue levantada mucho antes
de que el transporte mediante carros con ruedas se convirtiera en una práctica
habitual en Egipto.
Una carretera hacia un
lago que ya no existe como entonces
Durante miles de años, el paisaje de esta región ha experimentado profundas
transformaciones. La carretera, que actualmente parece perderse entre las
arenas, conducía originalmente hasta un embarcadero situado junto a la antigua
orilla del lago Moeris, en la región de Fayum.
Su finalidad era transportar grandes bloques de basalto extraídos de las
canteras de Widan el-Faras. Desde aquel punto, las piedras podían embarcarse y
continuar su recorrido por las vías acuáticas conectadas con el Nilo.
El basalto era un material especialmente apreciado por los antiguos
egipcios para pavimentar templos funerarios y otras construcciones
monumentales, incluidos complejos relacionados con las pirámides.
Pero existe una pregunta que convierte esta carretera en un hallazgo
particularmente fascinante: ¿cómo transportaban bloques de semejante peso sin
utilizar carros con ruedas?
Los arqueólogos consideran probable que los trabajadores emplearan trineos
de madera y sistemas de arrastre. El pavimento habría facilitado el
desplazamiento de las cargas, proporcionando una superficie firme y evitando
que se hundieran en la arena.
Sin embargo, el procedimiento exacto todavía no se conoce con certeza.
La carretera adquirió notoriedad internacional en 1994, cuando las
investigaciones arqueológicas destacaron su extraordinaria antigüedad y su
importancia para comprender la ingeniería del antiguo Egipto.
Su existencia demuestra que los egipcios desarrollaron soluciones de
transporte especializadas para mover enormes cantidades de piedra durante la
construcción de sus grandes monumentos, sin depender necesariamente de
vehículos con ruedas.
También revela un paisaje desaparecido. Hace 4.600 años, el antiguo lago
Moeris y sus conexiones fluviales desempeñaban un papel fundamental en el
transporte de materiales. Los cambios del nivel del agua y la transformación
del territorio dejaron aquella ruta lejos de la orilla a la que originalmente
conducía.
Hoy, algunos tramos continúan visibles sobre la superficie del desierto,
mientras otros han sufrido los efectos de la erosión y de la actividad humana.
La carretera de Widan el-Faras no desafía las leyes de la historia, pero sí
algunas ideas habituales sobre la tecnología antigua: sus constructores fueron
capaces de desarrollar una infraestructura pavimentada para el transporte
pesado sin recurrir a los carros que hoy asociamos con las carreteras.
Una ruta de piedra que ha sobrevivido durante 46 siglos y que recuerda que,
mucho antes de las grandes redes viarias romanas, los antiguos egipcios ya
construían caminos para sostener algunas de las obras más extraordinarias de la
humanidad.











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