Un físico crea un miniuniverso cuántico en el laboratorio y consigue que su reloj interno se detenga
Un experimento de la Universidad de Birmingham ha conseguido reproducir determinados procesos de expansión y contracción mediante átomos ultrafríos y medir el paso del tiempo a partir de los cambios internos del sistema. El resultado abre nuevas posibilidades para investigar una de las grandes incógnitas de la física: la verdadera naturaleza del tiempo
¿Es posible que el tiempo deje de avanzar dentro de un sistema
físico? Un experimento dirigido por el investigador Giovanni Barontini, de la
Universidad de Birmingham, ha permitido explorar esta cuestión mediante la
creación de un pequeño sistema cuántico que reproduce ciertos comportamientos
asociados a la evolución del universo.
Los científicos utilizaron aproximadamente 24.000 átomos
de rubidio, enfriados hasta temperaturas extremadamente
próximas al cero absoluto, y los distribuyeron en dos regiones separadas
mediante una barrera láser.
Al modificar las condiciones del experimento, pudieron observar
procesos de expansión y contracción que funcionan como analogías de los ciclos
cosmológicos del Big Bang y el hipotético Big Crunch.
Sin embargo, el objetivo no era crear un universo real, sino
estudiar cómo puede medirse el tiempo desde el interior de un sistema cuántico.
Un reloj que funciona con la entropía
La principal innovación consistió en utilizar un reloj interno
basado en la entropía, una magnitud física relacionada con la distribución de
la energía y los estados posibles de un sistema.
En lugar de recurrir únicamente a un reloj externo, los
investigadores analizaron cómo evolucionaban las propiedades del conjunto de
átomos.
Descubrieron que, cuando los cambios internos eran más intensos,
el denominado tiempo entrópico avanzaba más rápidamente. Cuando la magnitud
utilizada para definir ese reloj permanecía constante, su avance se detenía.
Entre determinadas fases de
contracción y expansión, el reloj entrópico registró un intervalo de tiempo
nulo, aunque el tiempo físico del
laboratorio continuó transcurriendo con normalidad.
El resultado no demuestra que el tiempo pueda detenerse realmente,
sino que determinadas medidas internas del tiempo dependen de la evolución del
propio sistema.
La investigación conecta con uno de los problemas fundamentales de
la física teórica: comprender cómo encaja el tiempo en una descripción cuántica
de la gravedad.
Mientras que en nuestra experiencia cotidiana el tiempo parece
avanzar de manera continua, algunas formulaciones de la física sugieren que
podría emerger de las relaciones entre los componentes de un sistema.
El experimento ofrece una nueva herramienta para investigar estas
posibilidades mediante sistemas cuánticos controlados.
Lejos de haber detenido el tiempo universal, los científicos han
demostrado que un reloj construido a partir de cambios internos puede comportarse
de forma muy diferente a uno externo, abriendo una vía
experimental para estudiar qué significa realmente que el tiempo transcurra.











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