Los mejillones podrían ser la solución para limpiar los microplásticos de los océanos: Los filtran sin perjudicarse
En vez de construir una planta de filtración de agua, los mejillones filtran el agua de manera constante para poder alimentarse. Por ello, están investigando si pueden utilizarlos a gran escala para limpiar los microplásticos de los océanos.
Contradiciendo su humilde estatura evolutivas, los
mejillones podrían hacer algo para lo que la humanidad necesita gastar millones
en equipo para limpiar los microplásticos que apenas mide 5 mm.
Como son voraces filtradores en su alimentación,
podría comerse los pequeños plásticos y los expulsarían sin sufrir daños en su
organismo.
Los microplásticos son muy contaminantes y pueden
provenir del desgaste de los neumáticos, fracturarse de los desechos plásticos
que flotan a largo plazo o desprenderse de los textiles artificiales y terminar
en el océano a través de las aguas residuales. Son tan pequeños que se necesita
una red para recolectarlos.
Un ensayo del Laboratorio Marino de Plymouth en
Inglaterra está estudiando cuantos mejillones son necesarios para que tengan un
impacto significativo en la contaminación por microplásticos.
Un mejillón adulto es capaz de filtrar casi cuatro
litros de agua diarios, por lo que un lecho de mejillones de seis kilómetros y
medio podría acabar con 25 toneladas de partículas al año.
El estudio de Plymouth está haciendo un ensayo con
300 mejillones en un tanque de agua donde ponen plantón y microplásticos.
Consiguen recolectar el 25% del material contaminante, 250.000 por hora.
El estudio fue financiado por Waitrose Plan Plastic,
un programa para encontrar soluciones a la limpieza de los plásticos,
financiado por la venta de bolsas de plástico en las tiendas de comestibles
Waitrose en el Reino Unido.
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