Cubrir el 1% del Sáhara con placas solares generaría energía suficiente para todo el planeta
Puede que alguna vez te hayas preguntado por qué no se instalan miles y miles de paneles solares en desiertos como el Sahara. Allí llega la luz del sol casi todo el año y su extensión es enorme, por lo que es el lugar perfecto para llevar a cabo un proyecto de tal envergadura. Sin duda, esta posibilidad podría ayudar a solucionar el problema de la contaminación producida por el uso de combustibles fósiles no renovables de los que tanto se depende actualmente y que tantos problemas están causando.
El sol es una fuente inagotable de energía verde y
limpia, por lo que cubrir el Sahara con paneles solares podría ser una de las
mejores opciones a tener en cuenta. Sin embargo, según varios estudios
científicos en esta materia, esta solución no es tan sencilla como parece, ya
que supondría un profundo cambio en la zona desértica y tendría consecuencias
inesperadas, tanto positivas como, quizá, negativas.
La crucial
importancia de las energías renovables
Desde hace ya varias décadas, las energías verdes
cada vez adquieren más fuerza y presencia en la sociedad. Solo gracias a ellas
se podrá revertir el cambio climático y las consecuencias negativas de la
contaminación, producidas por el uso de combustibles fósiles y su emisión de
gases nocivos a la atmósfera.
El sol es la más potente de estas energías
renovables, por lo que debe ser aprovechada al máximo para revertir las
consecuencias negativas que el cambio climático está produciendo sobre el
planeta. Es lógico, entonces, que la radiación electromagnética que llega desde
el astro hasta la Tierra haya sido utilizada y aprovechada por las personas
desde hace siglos. Lo lograban a través de diferentes técnicas que fueron
evolucionando con el tiempo y mejorando hasta obtener los resultados deseados.
A día de hoy, la fuerza energética del sol puede
aprovecharse gracias a diferentes captadores como las células fotoeléctricas,
los heliostatos o los colectores solares, que transforman los constantes rayos
de luz en energía eléctrica o térmica. Tanto es así que es muy común ver en
cualquier lugar de España pequeñas instalaciones de placas solares sobre los
tejados, ya sea de casas particulares o de grandes edificios.
Un desierto a
cubierto
Es impresionante saber que, si se cubriera
únicamente el 1,2% del gran desierto africano del Sahara, se acabaría con la
necesidad de utilizar otras fuentes de energía. Es lo que afirma Mehran Moalem,
profesor de la Universidad de California experto en materiales nucleares y el
ciclo del combustible nuclear. Este dato da una idea del enorme potencial de la
energía solar y de los beneficios que puede llegar a generar su uso extendido
por todo el planeta.
El Sahara tiene más de 9 millones de kilómetros
cuadrados, lo que, según M. Moalem, hace que sea ideal para la energía solar,
ya que además de su enorme extensión, el desierto recibe más de 12 horas de luz
al día. Esto significa que solo el 1,2 % de la superficie es suficiente para
cubrir todas las necesidades energéticas del mundo. No hay forma de que otras
fuentes de energía, como el carbón, el petróleo, la nuclear u otras renovables,
como el viento o la energía geotérmica, puedan competir con la fuerza imparable
del sol.
En cuanto al coste, el montaje equivaldría al 10%
del PIB mundial en un año. Una cifra casi imposible de lograr para empezar a
transformar el gran desierto de arena en una fuente limpia de energía. Y este
es precisamente uno de los grandes desafíos: la inversión necesaria.
Esperanzas de
reverdecer
Además, según Mehran Moalem, si se instalaran
paneles solares en el desierto del Sahara, el ecosistema de la zona quizás
empezaría a reverdecer, al estar grandes cantidades de tierra arenosa a la
sombra de los paneles. Otra de las ventajas de cubrir el Sahara con paneles
solares (o cualquier otra zona desértica) sería que las tormentas de arena que
actualmente contaminan el aire de grandes zonas urbanas de África y Medio
Oriente reducirían su intensidad. Con todo ello, parece un hecho que las
granjas solares beneficiarían la vida en estos lugares, al quedar más
estabilizada la arena.
Por otra parte, y en estrecha relación con lo
afirmado por Moalem, un estudio publicado en la revista científica Science
afirma que la instalación a gran escala de placas solares en el Sahara haría
aumentar las lluvias, sobre todo en la región que se encuentra junto al
desierto, el Sahel. Esto desencadenaría un crecimiento de la vegetación, lo que
a su vez crearía una retroalimentación positiva, ya que este reverdecimiento
atraería aún más las precipitaciones.
Consecuencias
inesperadas de los paneles solares en el Sahara
Sin embargo, según el mismo estudio publicado en
Science, inundar de módulos solares el desierto del Sahara podría tener
consecuencias no deseadas en el clima. Es importante tener en cuenta que el
desierto del Sáhara tiene un papel esencial en el equilibrio climático africano
y europeo, ya que ambos continentes se encuentran separados, en algunos puntos,
por muy pocos kilómetros.
De esta forma, hacer que uno de los desiertos más
grandes del mundo empiece a dar brotes verdes en sus tierras secas puede llevar
a consecuencias inesperadas.
¿Qué hacer
ante el dilema?
Todo esto demuestra que cualquier intervención a
gran escala debe ser estudiada en profundidad, pues aunque, en principio,
cubrir el Sahara con paneles solares podría parecer una excelente solución, a
la larga puede dar frutos inesperados. No queda claro, ni siquiera para los
científicos, si un desierto lluvioso sería algo totalmente positivo.
De lo que no hay duda es de máque el sol es una
fuente de energía de gran potencial y debe aprovecharse de forma correcta. Los
estudios que han investigado la posibilidad de colocar miles y miles de paneles
solares en el Sahara confirman que este tipo de energía tiene y tendrá la
capacidad para convertirse en una de las mejores alternativas para lograr
detener los efectos negativos del cambio climático.
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