Descubren el primer cangrejo de la era de los dinosaurios conservado en ámbar de 100 millones de años
Un equipo internacional de investigadores ha descubierto el primer cangrejo de la era de los dinosaurios del Cretácico conservado en ámbar, según publican en la revista 'Science Advances'.
El estudio
utilizó la microtomografía computarizada para examinar y describir al
'Cretapsara athanata', el cangrejo de aspecto moderno más antiguo (de
aproximadamente 100 millones de años) y el cangrejo fósil más completo jamás
descubierto. Su rival en cuanto a integridad es el 'Callichimaera perplexa', un
pariente muy lejano apodado el 'ornitorrinco del mundo de los cangrejos'.
La impresionante conservación de 'Callichimaera'
incluía tejidos blandos y partes delicadas que raramente se fosilizan. Tanto
'Cretapsara' como 'Callichimaera' son ramas nuevas en el árbol de la vida de
los cangrejos que vivieron durante la revolución de los cangrejos del
Cretácico, un periodo en el que los cangrejos se diversificaron en todo el
mundo y se originaron los primeros grupos modernos mientras muchos otros
desaparecieron.
Los
verdaderos cangrejos, los 'Brachyura', son un grupo icónico de crustáceos cuya
notable diversidad de formas, riqueza de especies e importancia económica han
inspirado celebraciones y festivales en todo el mundo. Incluso se han ganado un
papel especial en el panteón de las redes sociales.
Estos
cangrejos se encuentran en todo el mundo, desde las profundidades de los océanos
hasta los arrecifes de coral, las playas, los ríos, las cuevas e incluso en los
árboles, ya que los cangrejos verdaderos son uno de los pocos grupos de
animales que han conquistado la tierra y el agua dulce en múltiples ocasiones.
El registro
fósil del cangrejo se remonta a principios del Jurásico, hace más de 200
millones de años. Por desgracia, los fósiles de cangrejos no marinos son
escasos y se limitan en gran medida a trozos del caparazón de los animales, es
decir, las pinzas y las patas que se encuentran en las rocas sedimentarias.
Hasta ahora, con el descubrimiento de 'Cretapsara athanata'.
"El
ejemplar es espectacular, es único en su género. Está absolutamente completo y
no le falta ni un solo pelo del cuerpo, lo cual es notable", resalta el
autor principal, Javier Luque, investigador postdoctoral del Departamento de
Biología Organística y Evolutiva de la Universidad de Harvard, en Estados
Unidos.
Un grupo de
científicos dirigido por la coautora principal, Lida Xing, de la Universidad de
Geociencias de China, en Pekín, realizó microtomografías del fósil, que se
encuentra en el Museo del Ámbar de Longyin, en Yunnan (China).
Los
escáneres crearon una reconstrucción tridimensional completa de la exquisita
conservación del animal, lo que permitió a Luque, Xing y su equipo ver el
cuerpo completo del animal, incluidos los tejidos delicados, como las antenas y
las piezas bucales recubiertas de finos pelos. Sorprendentemente, descubrieron
que el animal también tenía branquias.
"Cuanto más estudiábamos el fósil, más nos dábamos cuenta de que
este animal era muy especial en muchos aspectos", aseñala Luque. El
'Cretapsara' tiene un aspecto extraordinariamente moderno, parecido a algunos
cangrejos de orilla que se encuentran hoy en día, a diferencia de la mayoría de
los cangrejos de mediados del Cretácico, cuyo aspecto es muy diferente al de
los cangrejos modernos.
Sin
embargo, el animal estaba enterrado en ámbar del Cretácico y la presencia de
branquias bien desarrolladas indicaba que se trataba de un animal acuático o
semiacuático. Los animales acuáticos rara vez se conservan en las resinas de
los árboles que se convierten en ámbar. Los cangrejos encontrados anteriormente
en el ámbar son pocos y pertenecen a un grupo vivo de cangrejos tropicales
terrestres y arborícolas conocidos como Sesarmidae del Mioceno (hace 15
millones de años).
Por ello,
los investigadores se preguntan cómo es posible que un animal acuático de hace
100 millones de años se haya conservado en ámbar arbóreo, que normalmente alberga
especímenes terrestres.
Los
cangrejos han conquistado con éxito y de forma independiente la tierra, el agua
salobre y el agua dulce al menos doce veces desde la era de los dinosaurios. Al
hacerlo, sus branquias evolucionaron hasta incluir un tejido similar al pulmón
que les permitía respirar tanto dentro como fuera del agua. Pero el
'Cretapsara' no tenía tejido pulmonar, sino sólo branquias bien desarrolladas
que indicaban que el animal no era completamente terrestre.
"Ahora
nos encontramos con un animal que probablemente no es marino, pero tampoco
totalmente terrestre --explica Luque--. En el registro fósil, los cangrejos no
marinos evolucionaron hace 50 millones de años, pero este animal tiene el doble
de esa edad".
Los
estudios filogenéticos del equipo demuestran que la carcinización (la evolución
de las verdaderas formas de aspecto de cangrejo) ya se había producido en
realidad en el ancestro común más reciente que comparten todos los cangrejos
modernos hace más de 100 millones de años. El 'Cretapsara' salva la brecha en
el registro fósil y confirma que los cangrejos invadieron realmente la tierra y
el agua dulce durante la era de los dinosaurios, y no durante la era de los
mamíferos, empujando la evolución de los
cangrejos no marinos mucho más atrás en el tiempo.
Los
investigadores plantean la hipótesis de que el 'Cretapsara', de cinco milímetros
de longitud de patas, era un cangrejo juvenil de una especie de agua dulce a
anfibia. O bien, que el animal es tal vez un cangrejo juvenil semiterrestre que
migra a la tierra desde el agua, como ocurre con los icónicos cangrejos rojos
de la Isla de Navidad, donde los cangrejos madre terrestres liberan a sus crías
en el océano, que luego salen del agua de vuelta a la tierra.
Los
investigadores plantean la hipótesis de que el 'Cretapsara', de cinco
milímetros de longitud de patas, era un cangrejo juvenil de una especie de agua
dulce a anfibia. O bien, que el animal es tal vez un cangrejo juvenil
semiterrestre que migra a la tierra desde el agua, como ocurre con los icónicos
cangrejos rojos de la Isla de Navidad, donde los cangrejos madre terrestres
liberan a sus crías en el océano, que luego salen del agua de vuelta a la
tierra.
"Este
estudio está haciendo retroceder en el tiempo la cronología del origen de
muchos de estos grupos. Cada fósil que descubrimos desafía nuestras ideas
preconcebidas sobre el tiempo y el lugar de origen de varios organismos, lo que
a menudo nos hace mirar más atrás en el tiempo", subraya Luque.
Los
investigadores eligieron el nombre de 'Cretapsara athanata', que significa
espíritu cretácico inmortal de las nubes y las aguas, en honor al Cretácico,
durante el cual vivió este cangrejo, y a Apsara, un espíritu de las nubes y las
aguas en la mitología del sur y el sudeste asiático. El nombre de la especie se
basa en "athanatos", inmortal, en referencia a su preservación vital
como si estuviera 'congelado en el tiempo' en la cápsula del tiempo que es el
ámbar.
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