Descubren en Brasil una nueva especie de hongo capaz de controlar arañas

Investigadores de Kew Gardens han identificado en la Mata Atlántica un hongo del grupo Cordyceps que parasita arañas mediante técnicas de secuenciación genética realizadas en pleno trabajo de campo.

Un equipo internacional de investigadores ha descubierto en Brasil una nueva especie de hongo capaz de parasitar y controlar el comportamiento de arañas, un fenómeno conocido en algunos microorganismos del grupo Cordyceps. El hallazgo se ha producido en la Mata Atlántica brasileña, uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del planeta y, al mismo tiempo, uno de los más amenazados, donde apenas se conserva alrededor del tres por ciento de su cobertura original.

La investigación ha sido liderada por científicos del Real Jardín Botánico de Kew, en el Reino Unido, con la participación de especialistas de varios países, entre ellos Colombia. El equipo se adentró en este ecosistema para estudiar hongos patógenos de artrópodos, un grupo todavía poco explorado por la ciencia. A nivel global se estima que existen cerca de 2,5 millones de especies de hongos, de las cuales menos del diez por ciento han sido descritas formalmente.

Durante una expedición de campo en Brasil, los investigadores recolectaron cinco ejemplares de hongos que parasitan artrópodos. Entre ellos se identificó una especie hasta ahora desconocida del género Purpureocillium, perteneciente a la familia Ophiocordycipitaceae. El hongo fue hallado infectando una araña conocida como trap-door, una especie que vive enterrada y construye madrigueras con una puerta camuflada para capturar a sus presas.

Desde la superficie, los científicos observaron un tallo cilíndrico de color púrpura que emergía del suelo. Al excavar la madriguera, encontraron a la araña cubierta por micelio blanco, con el hongo creciendo directamente desde su cuerpo. Este tipo de hongos invade al hospedador, se desarrolla internamente y utiliza su organismo para completar su ciclo reproductivo.

Para confirmar que se trataba de una nueva especie, el equipo combinó métodos clásicos de taxonomía con análisis genómicos avanzados. Una de las principales novedades del estudio fue el uso de secuenciación genética directamente en el campo, mediante dispositivos portátiles capaces de obtener fragmentos de ADN en tiempo real. Esta tecnología permitió demostrar que el ejemplar hallado era genéticamente distinto de especies similares conocidas hasta ahora.

Los resultados indican que lo que se consideraba una única especie de Purpureocillium atypicola es en realidad un complejo de especies diferentes, adaptadas a parasitar distintos tipos de arañas en diversas regiones del mundo. El estudio también ofrece una primera aproximación al microbioma asociado al hongo, es decir, a los microorganismos que conviven con él.

Los investigadores subrayan que estos hongos no representan una amenaza para los seres humanos, ya que su relación con insectos y arañas es fruto de millones de años de evolución específica. No obstante, destacan la importancia de describir nuevas especies, ya que este es el primer paso para estudiar su papel ecológico y su posible aplicación en campos como el control biológico o la investigación farmacológica.

El trabajo ha sido realizado por un amplio equipo internacional y se enmarca en un esfuerzo mayor por documentar la biodiversidad de la Mata Atlántica. Los científicos prevén continuar las investigaciones en la zona, un entorno donde gran parte de la vida sigue siendo desconocida y se encuentra bajo una creciente presión ambiental.

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