La Estación Espacial Internacional capta una gigantesca aurora sobre la Tierra

La imagen, tomada desde la Estación Espacial Internacional, ofrece una perspectiva inédita de uno de los fenómenos más impresionantes de la atmósfera terrestre

Una imagen captada desde la Estación Espacial Internacional (ISS) ha vuelto a poner el foco sobre uno de los fenómenos naturales más espectaculares del planeta. La astronauta francesa Sophie Adenot, integrante de la Agencia Espacial Europea (ESA), logró fotografiar una intensa aurora austral desde una altitud aproximada de 431 kilómetros sobre la Tierra, en una escena que ha generado gran repercusión por su aspecto visual.

La fotografía fue tomada el pasado 7 de mayo de 2026 durante un paso nocturno de la estación espacial sobre el Océano Índico, cerca de la costa de Perth, en Australia. La imagen muestra enormes franjas luminosas de colores verdes y rosados atravesando la atmósfera terrestre sobre el fondo oscuro del espacio.

La principal diferencia respecto a las imágenes habituales de auroras es la perspectiva. Mientras desde la superficie terrestre este fenómeno suele observarse como cortinas luminosas en el cielo, desde el espacio los astronautas pueden contemplarlo lateralmente, permitiendo apreciar el grosor y la extensión real de la capa atmosférica donde se produce la interacción energética.

Las auroras se originan por el impacto de partículas cargadas procedentes del viento solar sobre el campo magnético terrestre. Cuando estas partículas alcanzan las capas altas de la atmósfera, chocan con moléculas de oxígeno y nitrógeno liberando energía en forma de luz.

Según explican organismos científicos internacionales, las tonalidades verdes suelen estar asociadas al oxígeno presente a menor altitud, mientras que los colores rojizos y rosados aparecen a niveles más elevados o bajo determinadas condiciones energéticas.

La aurora austral, conocida también como Southern Lights, se produce principalmente en el hemisferio sur y suele observarse en áreas próximas a la Antártida, aunque durante periodos de intensa actividad solar puede llegar a verse desde zonas de Australia, Nueva Zelanda y el extremo sur de América del Sur.

Más allá de su espectacular aspecto visual, las auroras poseen un importante valor científico, ya que permiten estudiar el llamado clima espacial, es decir, los efectos que la actividad solar puede tener sobre satélites, sistemas de navegación, comunicaciones y redes eléctricas.

La misión de Sophie Adenot forma parte de la Crew-12, integrada por astronautas de distintas agencias espaciales internacionales y desarrollada en colaboración con SpaceX.

Las imágenes obtenidas desde la Estación Espacial Internacional se han convertido en una herramienta fundamental para la investigación científica, permitiendo observar fenómenos atmosféricos desde perspectivas imposibles de obtener desde la superficie terrestre.

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