La misión espacial Smile despega para estudiar el escudo magnético de la Tierra y las tormentas solares
La nave desarrollada por la Agencia Espacial Europea y la Academia China de Ciencias analizará durante tres años cómo responde el planeta al impacto del viento solar
La misión
espacial Smile ya ha comenzado su viaje tras despegar con
éxito a bordo de un cohete Vega-C
desde el puerto espacial europeo de la Guayana
Francesa, dando inicio a un ambicioso proyecto científico
destinado a estudiar las tormentas
solares, el clima espacial y el funcionamiento del escudo magnético terrestre.
El
lanzamiento se produjo a las 05:52 horas
españolas del 19 de mayo,
y pocos minutos después la misión superó con éxito las primeras fases de
operación. La estación terrestre de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Australia
recibió la primera señal de la nave y confirmó posteriormente el despliegue
correcto de sus paneles solares.
La misión Smile, desarrollada conjuntamente por la ESA y la Academia
China de Ciencias (CAS), tiene como principal objetivo
comprender cómo responde la Tierra a las corrientes de partículas cargadas y a
las ráfagas de radiación procedentes del Sol.
Uno de los
aspectos más innovadores del proyecto será la utilización, por primera vez, de
una cámara de rayos X para observar la magnetosfera terrestre,
la gran burbuja magnética que rodea y protege nuestro planeta frente al viento
solar.
Además, la
nave incorporará una cámara
ultravioleta capaz de registrar la aurora boreal durante periodos continuados
de hasta 45 horas, una capacidad sin precedentes en este tipo
de investigaciones.
Los
científicos explican que el viento solar,
formado por partículas emitidas continuamente por el Sol, puede alterar
satélites, sistemas de comunicación, redes eléctricas y otros elementos
tecnológicos cuando genera grandes tormentas geomagnéticas.
La
magnetosfera terrestre actúa como una barrera protectora frente a estas
partículas y evita que el planeta reciba directamente este flujo constante de
radiación. Sin esta protección natural, la Tierra presentaría unas condiciones
completamente diferentes a las actuales.
La misión
pretende estudiar en detalle cómo se produce esta interacción entre el viento
solar y el campo magnético terrestre, lo que permitirá mejorar los modelos
científicos sobre el entorno espacial y reforzar la seguridad de futuras
misiones tripuladas y tecnologías espaciales.
Tras el
lanzamiento, Smile iniciará ahora una fase progresiva de elevación orbital
mediante 11 encendidos de motores, hasta alcanzar una
órbita extremadamente elíptica situada a 121.000
kilómetros sobre el Polo Norte, desde donde comenzará a
recopilar información científica.
Está previsto
que la recogida de datos se inicie durante el próximo mes de julio, una vez completadas las comprobaciones y el
despliegue definitivo de todos los sistemas de observación a bordo.
La misión tendrá una duración inicial de tres
años, durante los cuales los investigadores esperan obtener una
visión inédita del funcionamiento del escudo magnético terrestre y de su
relación con la actividad solar.



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