El Gran Colisionador de Hadrones inicia su mayor transformación para aumentar la potencia de sus experimentos
El CERN ha comenzado a desconectar componentes del LHC para sustituir algunos de sus principales imanes de enfoque por otros alrededor de un 40% más potentes, un paso fundamental hacia el futuro LHC de Alta Luminosidad.
El
Gran
Colisionador de Hadrones (LHC) ha iniciado una de las grandes
transformaciones de su historia. El CERN ha comenzado a desconectar partes del
acelerador para preparar la sustitución de los denominados tripletes
internos, unos conjuntos de imanes fundamentales para
concentrar los haces de partículas antes de las colisiones.
Los
actuales imanes forman parte del LHC prácticamente desde sus orígenes. Fueron
instalados entre 2005 y 2007 y llevan cerca de dos décadas
desempeñando una de las tareas más delicadas dentro del acelerador.
El
LHC tiene una circunferencia de aproximadamente 27 kilómetros y
utiliza miles de imanes de diferentes tipos para guiar, controlar y enfocar los
haces de partículas. Entre ellos se encuentran dipolos, cuadrupolos,
sextupolos, octupolos y decapolos, cada uno con funciones específicas.
Los
tripletes internos están formados por grupos de tres imanes cuadrupolares
situados a ambos lados de los principales puntos de interacción. Su misión
consiste en comprimir y enfocar con enorme precisión los haces justo antes de
que se crucen dentro de los detectores.
El
salto hacia el LHC de Alta Luminosidad
Cuanto
más concentrados se encuentran los haces, mayor es la probabilidad de que las
partículas choquen entre sí. De ahí la importancia de la denominada luminosidad,
que está relacionada con la cantidad de colisiones que los experimentos pueden
registrar durante un determinado periodo.
Los
nuevos imanes serán aproximadamente un 40% más potentes y constituyen una de las
piezas esenciales del futuro LHC de Alta Luminosidad (HL-LHC). El objetivo es
aumentar considerablemente el número de colisiones disponibles para los
experimentos y, con ello, la cantidad de datos que podrán analizar los
científicos.
El
proceso de sustitución se desarrollará durante el tercer
periodo de parada prolongada (LS3). El primer corte de una
conexión entre los imanes ya se ha realizado, marcando el comienzo de una
operación de gran complejidad técnica.
Según
Jean-Philippe Tock, responsable del equipo de coordinación del LS3, está
previsto que el
primer cuadrupolo de los nuevos tripletes llegue al túnel a principios de 2029.
En total deberán instalarse 16 criostatos y 28 conjuntos criogénicos.
Las
principales sustituciones se realizarán alrededor de los experimentos ATLAS y CMS,
que necesitan el incremento de luminosidad previsto. ALICE y LHCb,
debido a sus diferentes programas científicos y condiciones experimentales,
conservarán sus actuales tripletes internos, aunque sus sistemas recibirán
mejoras para adaptarse al aumento general de prestaciones del acelerador.
La
renovación permitirá al LHC entrar en una nueva etapa en la que los científicos
dispondrán de un volumen mucho mayor de colisiones para estudiar con enorme
precisión las partículas conocidas y buscar fenómenos extremadamente poco
frecuentes, ampliando así la capacidad experimental del mayor acelerador de
partículas construido hasta ahora.





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