TOI-1355 b se acerca a su último tránsito

TOI-1355 b, un «Júpiter caliente» situado a unos 806 años luz, está modificando progresivamente la orientación de su órbita respecto a nuestra línea de visión. Si la tendencia observada continúa, hacia mediados de 2033 dejará de pasar por delante de su estrella desde la perspectiva terrestre, aunque continuará orbitándola con normalidad.

Un gigantesco planeta situado a unos 806 años luz de la Tierra protagoniza un fenómeno astronómico poco habitual que permitirá observar prácticamente en tiempo real cómo cambia la geometría de un sistema planetario. Se trata de TOI-1355 b, un mundo que actualmente transita frente a su estrella pero que podría dejar de hacerlo hacia mediados de 2033.

La investigación, encabezada por Noriharu Watanabe, de la Universidad de Tokio, ha analizado observaciones realizadas entre 2019 y 2024 con el telescopio espacial TESS y diferentes instrumentos terrestres. Los resultados han sido publicados en Publications of the Astronomical Society of Japan.

Los científicos comprobaron que el planeta no atraviesa siempre la misma zona del disco de su estrella desde nuestra perspectiva. Con el paso de los años, su trayectoria aparente se ha ido desplazando hacia el borde hasta comenzar a producir un tránsito rasante.

Esto no significa que TOI-1355 b esté abandonando su sistema ni que vaya a desaparecer físicamente. Lo que está cambiando es la alineación necesaria entre el planeta, su estrella y la Tierra para que podamos observar su tránsito.

Una órbita que está cambiando de orientación

TOI-1355 b pertenece a la categoría de los Júpiter calientes, enormes planetas gaseosos que orbitan extremadamente cerca de sus estrellas. Tiene alrededor de 5,84 veces la masa de Júpiter, un radio aproximadamente 1,42 veces mayor y completa una vuelta alrededor de su estrella en apenas 2,17 días.

Su órbita presenta además una excentricidad cercana a 0,22, lo que significa que se aparta de una trayectoria perfectamente circular, una característica especialmente interesante para un planeta de este tipo.

La estrella que orbita es un astro caliente de tipo A, con aproximadamente dos veces la masa del Sol y una temperatura superior a los 8.000 kelvin, situado en dirección a la constelación de Cefeo.

La clave del fenómeno está en el denominado parámetro de impacto, que indica a qué distancia del centro de la estrella pasa aparentemente el planeta durante un tránsito.

Los investigadores calcularon un valor de 0,853 en 2019, 0,862 en 2020, 0,904 en 2022 y 0,928 en 2024. El incremento, de aproximadamente 0,016 cada año, demuestra que TOI-1355 b está pasando cada vez más cerca del borde visible de su estrella.

El proceso estaría relacionado con la precesión nodal, mediante la cual el plano orbital del planeta modifica progresivamente su orientación. Es un fenómeno comparable, de manera simplificada, al movimiento del eje de una peonza mientras gira.

La rápida rotación de la estrella, con una velocidad proyectada de unos 80,8 kilómetros por segundo, puede contribuir a que su campo gravitatorio no sea perfectamente simétrico y provocar gradualmente esta modificación orbital.

Una ventana que podría cerrarse en 2033

Si la evolución registrada durante los últimos años mantiene un ritmo similar, los investigadores calculan que hacia mediados de 2033 TOI-1355 b dejará completamente de transitar frente a su estrella desde la Tierra.

El planeta seguirá existiendo y continuará completando una órbita aproximadamente cada 2,17 días. Simplemente, desde nuestra perspectiva, pasará junto al disco de la estrella en lugar de cruzarlo.

La pérdida de los tránsitos tendrá además consecuencias científicas. Este método no solo permite detectar exoplanetas, sino también estudiar algunas características de sus atmósferas, ya que durante el tránsito parte de la luz estelar atraviesa las capas gaseosas del planeta y puede conservar las señales de determinados componentes.

Los investigadores consideran por ello especialmente valiosas las observaciones que puedan realizarse durante los próximos años. El estudio señala además posibles indicios de variabilidad atmosférica, aunque serán necesarias nuevas observaciones para determinar su origen.

TOI-1355 b también puede proporcionar información sobre la evolución de los Júpiter calientes. Su elevada excentricidad podría conservar pistas sobre los procesos gravitatorios que llevaron al planeta hasta una órbita tan próxima a su estrella, aunque los investigadores plantean diferentes posibilidades y no dan por demostrada una historia concreta.

El caso ofrece así una oportunidad poco frecuente: observar durante apenas unos años cómo cambia la arquitectura aparente de un sistema situado a más de 800 años luz. En 2033 TOI-1355 b no habrá desaparecido, pero la alineación que actualmente permite verlo pasar frente a su estrella podría haberse perdido por completo.

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