La posible causa de un breve período glacial de hace 12.000 años
Hace 12.000 años, un enorme lago de origen glacial que se extendía en lo que hoy en día es la región de las praderas canadienses rebosó y provocó una inundación de grandes proporciones, según un nuevo estudio. La investigación determina, entre otras cosas, que el lago se vació a razón de más de 800 piscinas olímpicas por segundo.
En el trabajo, liderado por Sophie Norris y Duane
Froese, de la Universidad de Alberta en Canadá, ha colaborado Daniel García
Castellanos, investigador de Geociencias Barcelona (GEO3BCN), adscrito al
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España.
Con una extensión de más de un millón y medio de
kilómetros cuadrados, el lago glacial de Agassiz estaba ubicado en lo que hoy
en día es el sur de las provincias de Manitoba y Saskatchewan, cerca de la
frontera con Alberta. El lago se formó a medida que el casquete glaciar
Laurentino, de unos tres kilómetros de espesor y que se extendía sobre gran
parte de Norteamérica, empezó a fundirse hace unos 16.000 años. La existencia
de un dique natural evitaba que las aguas procedentes de dicha fusión llegaran
hasta la bahía de Hudson, lo que hizo que el agua se fuera acumulando.
Los indicios geomorfológicos encontrados en el norte
de Alberta también sugieren que, en un determinado momento, las aguas del lago
empezaron a verterse hacía el noroeste a través de un canal conocido con el
nombre de Clearwater-Athabaska, que se extendía a lo largo de lo que ahora es
Fort McMurray (Alberta), en la cuenca del río Mackenzie en su camino hacia el
océano Ártico.
Sophie Norris dirigió un equipo internacional de
investigadores que se valió de evidencias sedimentarias de la región de Fort
McMurray, en Alberta, para estimar la fuerza del agua que habría fluido desde
el lago glacial Agassiz. (Foto: S. Norris / University of Alberta)
Según los cálculos, en su punto álgido, la descarga
de agua alcanzó un volumen de unos dos millones de metros cúbicos por segundo.
Este volumen es aproximadamente diez veces el caudal medio del río Amazonas y
representaría una de las mayores inundaciones conocidas. El trabajo muestra que
en menos de nueve meses se vertieron cerca de 21.000 kilómetros cúbicos de
agua, una cifra similar a la masa de agua que contienen los actuales Grandes
Lagos.
Daniel García-Castellanos señala que este estudio
sugiere que, de confirmarse estos resultados, se trataría de la inundación más
grande registrada causada por el desbordamiento de un lago. “Estamos cerca de
entender estos eventos de erosión e inundación tan abruptos y de entender su
papel cuantitativo en la evolución del relieve terrestre y su erosión a largo
plazo", añade el investigador.
Además, la megainundación causada por el
desbordamiento del lago Agassiz podría explicar uno de los mayores misterios de
la evolución climática reciente de la Tierra: “hace unos 12.900 años, en apenas
unas décadas, buena parte del planeta sufrió un repentino enfriamiento que, en
Groenlandia, por ejemplo, se estima en hasta 10 grados y duró más de un
milenio”, detalla García-Castellanos. Este periodo es conocido como Dryas
Reciente (Younger Dryas), y dio paso a nuestra época actual, el Holoceno.
Según apunta el investigador del GEO3BCN, “las
causas de este fenómeno seguirán siendo muy debatidas entre los
paleoclimatólogos y los geomorfólogos, pero nuestros resultados sugieren que el
enorme caudal de agua de la inundación pudo haber desencadenado el cambio climático
del Dryas Reciente al modificar las corrientes marinas”. “Sin embargo, las
edades de los depósitos de la inundación no son suficientemente precisas aún
como para establecer que la inundación ocurriera exactamente al inicio de este
periodo frío”, aclara García-Castellanos.
"No sabemos bien si esta inundación fue la
causa de que la Tierra volviera a una época glaciar, pero nuestro modelo
muestra que, al llegar tanta agua al Océano Ártico, se produjo un enfriamiento
del clima del hemisferio norte", destaca Sophie Norris, principal autora
de este estudio.
Para llevar a cabo este estudio, los investigadores
analizaron en primer lugar los sedimentos arrastrados por la inundación y
realizaron más de un centenar de cortes geológicos del valle para calcular el
tamaño de los flujos de agua necesarios y así explicar la altura a la que se
depositaron esos sedimentos. En concreto, García-Castellanos se encargó de
relacionar la descarga de agua que involucró la inundación con la resistencia
de la roca en la zona donde se produjo el desbordamiento del lago.
Además, usaron un modelo matemático para simular el
proceso de erosión gradual del dique y que tenía en cuenta la erosionabilidad
de las rocas de la zona y el tamaño del lago necesario para que las aguas acabaran
vertiéndose hacia la parte superior del rio Clearwater. “El resultado es muy
motivador porque viene a confirmar la validez de esta técnica, que podrá
aplicarse a otras inundaciones similares que modificaron el paisaje terrestre
tras el último periodo glaciar”, subraya el investigador de Geociencias
Barcelona.
"Lo que encuentro profundamente satisfactorio
es el modelado hidráulico moderno que, cuando lo aplicamos en base a los
indicios preservados en el paisaje actual, nos muestra una inundación fenomenal
ocurrida hace unos 12.000 años", dice Paul Carling, coautor del estudio e
investigador de la Universidad de Southampton (Reino Unido). "Una vez
consideradas todas las incertidumbres, los resultados obtenidos son
sólidos", añade Carling.
Según Sophie Norris, Alberta le debe a esta
inundación parte de su riqueza actual de recursos. “La región de las arenas
bituminosas está esencialmente ubicada a lo largo del canal que se formó
durante esta inundación. Estas debían estar cubiertas de una gran cantidad de
sedimento del Cuaternario, y gracias a la inundación quedaron expuestas",
concluye la investigadora.
El estudio se titula “Catastrophic drainage from the
northwestern outlet of glacial Lake Agassiz during the Younger Dryas”. Y se ha
publicado en la revista académica Geophysical Research Letters. (Fuente:
GEO3BCN / CSIC / University of Alberta)
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