Científicos alertan del riesgo de un terremoto de gran magnitud cerca de Santiago de Chile
Los expertos llaman a estar preparados ante el riesgo de un sismo de envergadura que provocaría la falla de San Ramón y que podría provocar un terremoto superior a 7,5 grados en Chile. La falla geográfica amenaza a una zona ampliamente poblada en barrios residenciales de Santiago.
La importancia de incluir la Falla de San Ramón en
el Plano Regulador para construcciones en la precordillera de Santiago fue la
principal conclusión de un informe elaborado por la Comisión Especial
Investigadora de la Cámara de Diputados, luego que un grupo de expertos
alertara sobre la acumulación de energía en la Falla, lo que podría generar un
sismo de grandes magnitudes que afectaría a al menos tres millones de
habitantes de seis comunas de la capital chilena.
Los expertos explicaron que la falla se encuentra
activa, por lo que es un peligro latente seguir construyendo sobre ella.
Explicaron que un 55% de su superficie cuenta con construcciones de distintas
índoles que se han indo incrementando en las últimas décadas, las que van desde
residencias hasta universidades, centros comerciales, e incluso en sus
cercanías se encuentra emplazada una planta de Comisión Chilena de Energía
Nuclear en La Reina, además de una planta de gas en Peñalolén.
Asimismo analizaron un estudio que proyecta un
terremoto de una magnitud de hasta 7,5 que en la capital podría generar daños
mayores a los vistos por el evento telúrico del 27 de febrero de 2010 pues
sería más superficial. Si bien dicho sismo podría ocurrir en cualquier momento,
se recomienda cambiar los planes reguladores para evitar construir sobre la
falla. De hecho, señalaron que un sismo generaría grandes daños en Puente Alto
con un 61,8% de su población afectada, luego Las Condes con 55,4%, Peñalolén
(39,6%) y La Florida (34,6%), con una devastación de grandes proporciones.
En total, San Ramón recorre cerca de 10 a 12
kilómetros del sector oriente de Santiago por las comunas de Vitacura, Las
Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida y Puente Alto, llegando incluso a Lo
Barnechea y Pirque.
En el documento aprobado por la Cámara Baja se
señalan las razones para actualizar tanto el Plan Regulador Metropolitano de
Santiago como los comunales, estableciendo zonas de riesgo y áreas no
edificables ante un posible terremoto. También se propuso crear una instancia
regional que vincule los gobiernos locales y los organismos públicos
relacionados con el control y manejo del riesgo, para que en conjunto con
universidades se diseñen estrategias de prevención y manejo de riesgo sísmico
asociado a la falla.
Uno de los consultados por los parlamentarios es
Gabriel Easton. El profesor de la Facultad de Ciencias y Matemáticas de la
Universidad de Chile explicó que la falla “implica la posibilidad de un
terremoto de fuente cercana, o sea, fuente local. Ya no estamos hablando de
sismos de subducción que, en general, ocurren en el contacto de las placas
tectónicas, sino que esto corresponde a sismos debido a que la corteza
continental, que es donde vivimos nosotros, acumula esfuerzos tectónicos, se
rompe, se fractura y se mueve”. El experto explicó que la falla puede generar
terremotos corticales o superficiales a escala de miles de años. Si bien eso
ocurrió hace 17 mil años y posteriormente hace 8 mil años, esos sismos
superiores a 7,5 grados son capaces de dislocar un bloque que se levanta hasta
cinco metros a lo largo de 50 kilómetros.
Easton agregó que, ante un terremoto de dichas
características, las construcciones ubicadas sobre la falla no resistirían. “Lo
más complicado que uno puede esperar de la actividad de una falla como esta es
que se rompa el suelo por kilómetros, incluso por decenas de kilómetros, y que
un bloque cortical se levante respecto de otro, y eso, si tú tienes una
infraestructura arriba, es muy difícil que resista”, explicó, añadiendo que es imposible
saber cuándo ocurrirá este sismo.
Por su parte el doctor en Ciencias, Rodrigo Rauld,
relató que la falla se conoce desde la década del 50, pero que solo desde el
año 2000 existen estudios que permitirían tomar decisiones de carácter
territorial. El catedrático puso el acento en el sostenido crecimiento urbano
que ha registrado Santiago al oriente durante las últimas décadas, aumentando
con ello la población e infraestructura que podrían verse afectadas por el
posible sismo.
Los expertos coincidieron en que, históricamente,
este tipo de fallas han generado terremotos de gran intensidad, como el
registrado en 1861 en Mendoza, donde falleció un tercio de sus habitantes. Por
lo mismo valoraron la experiencia de California, EEUU, donde aplicaron las investigaciones
científicas sobre la falla de San Andrés para hacer adecuaciones legales y
resguardar de esta forma a la población, impidiendo la instalación de
infraestructura en el sector.
La Falla de Ramón es una falla geológica activa del
tipo inversa que se encuentra situada al oriente de Santiago, siguiendo el pie
de cerro de la sierra de Ramón a la que debe su nombre.
Se ubica a 5 km bajo la superficie terrestre y tiene
una extensión de 25 km en sentido norte-sur. Se ubica entre los ríos Mapocho y
Maipo, bordeando todo el frente cordillerano de la ciudad. Se puede identificar
como un escalón pronunciado que se alza sobre el valle de Santiago y se emplaza
entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana. Presenta trazas de deformación
del orden de 0,02 mm/año, que la hacen capaz de producir sismos de gran
magnitud.
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