Los isleños que viajan en el tiempo
En el Polo Norte hay un lugar donde se realiza el encuentro entre dos islas de diferentes naciones y con un día de diferencia de horario, pero curiosamente separadas por apenas 3.8 kilómetros de distancia. Y es que Cristian Rus, un científico, narra cómo es vivir por esa parte del mundo.
"Por ejemplo, miro al horizonte desde la playa
y lo que veo es el pasado. Mientras que para mí es sábado por la mañana, si
cogiese un barco y fuese allí, estaría de nuevo en viernes por la mañana. Son
las peculiaridades de la línea internacional de cambio de fecha", explica.
Detalla que a medida que nos movemos hacia el Este
sumamos horas, a medida que lo hacemos hacia el Oeste restamos horas. "Una
línea imaginaria que va desde el Polo Norte al Polo Sur y atravesando Reino
Unido y España entre otros países es la que marca cómo deben medirse los días.
Se trata del meridiano de Greenwich y nos permite sumar o restar horas según
vayamos al Este o al Oeste. También es el punto donde, cuando es pleno día a
las 12:00 p. m., el resto del mundo está en el mismo día. Eso sí, mientras que
moverse de un lado a otro de Greenwich implica saltar una hora, en el lado
opuesto del globo saltamos de día", puntualiza Rus.
De la misma forma sucede con el meridiano 180°, que
es la línea virtual opuesta a Greenwich y punto de partida del día. Se le
conoce como línea internacional de cambio de fecha y es una línea que no solo
separa el tiempo en horas sino en un día completo, indica el científico. Y esa
es la razón por la que se puede cambiar de día a poca distancia.
Respecto al punto donde se encuentran las islas rusa
y estadounidense, Rus dice que la línea pasa por la mitad separando Rusia de
Alaska (Estados Unidos), justo entre dos islas separadas por 3.8 km de
distancia.
Se conocen como la isla Diomede (Rusia) y Little
Diomede (Estados Unidos). Si uno va de una isla a la otra cambia de día. Narra
la anécdota de la nadadora Lynne Cox, quien atravesó los 3.8 kilómetros en 1987
a 3° grados centígrados, en un evento para simbolizar el gesto de paz entre
ambas superpotencias. "Tardó dos horas y cinco minutos, aunque técnicamente
tardó un día entero", bromeó.
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