El misterio del homínido que sobrevivió durante años hace 1,8 millones de años con un solo diente
Un extraordinario fósil hallado en Dmanisi, Georgia, demuestra que uno de nuestros antiguos parientes logró sobrevivir durante un largo periodo después de perder prácticamente toda su dentadura. Los científicos todavía intentan explicar cómo pudo alimentarse y si recibió ayuda de otros miembros de su grupo.
Hace
aproximadamente 1,8 millones de años, un homínido que habitaba el
actual territorio de Georgia sufrió una pérdida dental extrema: de toda su
dentadura únicamente conservó un diente. Lejos de morir poco después, las
características de su mandíbula indican que consiguió sobrevivir durante años
en esas condiciones.
El
fósil, conocido como D3444/D3900, procede del excepcional yacimiento de
Dmanisi,
cuyos niveles arqueológicos han proporcionado algunos de los restos más
antiguos del género Homo encontrados fuera de África.
El
cráneo y la mandíbula fueron descritos en 2005 por David
Lordkipanidze y sus colaboradores. El estado del hueso reveló
que no se trataba de una pérdida dental ocurrida inmediatamente antes de la
muerte: los alvéolos donde habían estado alojados los dientes habían sido
reabsorbidos y el hueso presentaba una profunda remodelación.
Estos
cambios necesitan tiempo para producirse, por lo que los investigadores
concluyeron que aquel individuo había conseguido vivir durante
años prácticamente sin poder masticar.
¿Cómo
consiguió alimentarse?
La
respuesta continúa siendo un misterio. Una posibilidad es que seleccionara
alimentos que requiriesen muy poca masticación, como vegetales
blandos y determinados tejidos animales.
Dmanisi
ha proporcionado también herramientas de piedra y restos animales con
evidencias de procesamiento por parte de homínidos. En este contexto, alimentos
muy nutritivos y relativamente blandos como la médula ósea
podrían haber resultado especialmente adecuados para un individuo con
semejantes dificultades dentales. También se ha planteado el consumo de otros
tejidos blandos, incluido el cerebro de animales.
Sin
embargo, ninguna de estas posibilidades puede demostrarse directamente a partir
del fósil. Lo que sí puede establecerse es que la pérdida de prácticamente
todos sus dientes no provocó inmediatamente su muerte.
El
caso abrió además una cuestión mucho más profunda sobre el comportamiento de
nuestros antepasados. Los investigadores que describieron los restos plantearon
que su supervivencia quizá estuviera relacionada con algún tipo de asistencia
por parte de otros miembros del grupo, que podrían haber
compartido alimentos o facilitado comida que pudiera consumir.
De
confirmarse, constituiría una evidencia extraordinariamente antigua de
cooperación social. Pero el fósil, por sí solo, no demuestra que existieran esos
cuidados.
Esta
interpretación recibió un importante contrapunto años después gracias a Sting,
un bonobo salvaje completamente desdentado estudiado por el primatólogo Martin
Surbeck. El animal consiguió sobrevivir durante un periodo prolongado adaptando
su forma de alimentarse y sin depender, según las observaciones publicadas en
2020, de que otros miembros del grupo le proporcionasen comida.
El
comportamiento de Sting demostró que un primate puede desarrollar estrategias
para sobrevivir incluso sin dentadura, por lo que la supervivencia del
individuo de Dmanisi no puede utilizarse como prueba definitiva de compasión o
asistencia social entre aquellos antiguos homínidos.
Quedan
así abiertas varias posibilidades. Pudo seleccionar por sí mismo alimentos
suficientemente blandos, beneficiarse de recursos procesados con herramientas,
recibir ayuda de sus compañeros o combinar diferentes estrategias.
Lo
que permanece escrito en sus huesos es un hecho excepcional: hace
alrededor de 1,8 millones de años, un miembro del género Homo logró
sobrevivir durante años con una discapacidad masticatoria extrema,
dejando en su mandíbula una de las evidencias más antiguas conocidas de
adaptación a una pérdida casi completa de la dentadura.




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