La gravedad terrestre catapulta a la sonda Juice hacia Júpiter
La sonda de la Agencia Espacial Europea ha completado con éxito un nuevo sobrevuelo terrestre que le ha permitido modificar 20 grados su trayectoria y aumentar su velocidad en 3,5 kilómetros por segundo utilizando una cantidad mínima de combustible.
La
misión Juice
de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha superado con éxito una
nueva etapa de su largo viaje hacia Júpiter. La nave realizó este lunes un
sobrevuelo de la Tierra para aprovechar la gravedad de nuestro planeta y
modificar su trayectoria sin necesidad de consumir grandes cantidades de
propelente.
Durante
la maniobra, Juice consiguió desviarse 20 grados respecto a su trayectoria anterior y aumentar
su velocidad en 3,5 kilómetros por segundo. La sonda pasó sobre
el océano Índico a las 11.45 horas GMT, aproximándose hasta unos 8.640
kilómetros de la Tierra.
La
operación requirió una navegación «ultraprecisa en tiempo real». Según la
directora de operaciones de la nave, Angela Dietz, la planificación permitió utilizar
únicamente una pequeña parte del combustible reservado para la maniobra.
Este
ahorro será especialmente importante cuando Juice llegue a su destino, ya que
permitirá disponer de más propelente para realizar observaciones y maniobras alrededor
de las grandes lunas heladas de Júpiter.
En
busca de lugares que puedan reunir condiciones para la vida
El
objetivo científico de Juice —siglas de Jupiter Icy Moons Explorer— será estudiar el
entorno de Júpiter y tres de sus mayores satélites: Calisto,
Europa y Ganímedes.
La
misión investigará si en estas lunas, especialmente bajo sus superficies
heladas, pueden existir lugares que reúnan algunas de las condiciones
consideradas esenciales para sustentar vida, como agua,
elementos químicos necesarios para la biología, fuentes de energía y
estabilidad ambiental.
El
paso junto a la Tierra también permitió poner nuevamente a prueba los instrumentos
científicos de la nave. Fue la tercera oportunidad de hacerlo utilizando
objetos y entornos reales durante el viaje, después de la asistencia
gravitatoria Luna-Tierra de 2024 y de las observaciones
realizadas sobre el cometa interestelar 3I/ATLAS.
Estas
oportunidades son importantes porque el largo trayecto hasta Júpiter ofrece
pocas ocasiones para calibrar los instrumentos en condiciones suficientemente
conocidas antes de que comience la fase científica principal.
La
científica del proyecto Claire Vallat explicó que en este sobrevuelo se
priorizaron las calibraciones más relevantes para preparar los equipos de cara
a su futuro trabajo en el sistema joviano.
La
complejidad aumentará considerablemente cuando Juice llegue a Júpiter. La ESA
prevé que la nave efectúe 35 sobrevuelos de las grandes lunas del planeta,
con maniobras mucho más exigentes que el paso realizado ahora por la Tierra.
La
preparación es tan minuciosa que las conversaciones sobre el funcionamiento de
los instrumentos durante los futuros sobrevuelos de Europa
comenzaron aproximadamente una década antes de que esas aproximaciones lleguen
a producirse, previstas para comienzos de la década de 2030.
Juice
ya utilizó anteriormente la gravedad de Venus para continuar modificando su recorrido. Su
itinerario contempla todavía un último acercamiento a la Tierra en enero, que
deberá colocarla finalmente en la trayectoria que la conducirá hasta Júpiter en
2031, donde comenzará la fase más ambiciosa de una misión
destinada a conocer como nunca antes los mundos helados del gigante gaseoso.






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