La subida del nivel del mar se acelera en el Mediterráneo occidental y alcanza los 6,4 milímetros al año
El último Informe sobre el Estado del Océano de Copernicus constata que el ritmo de subida se ha más que duplicado desde comienzos de siglo en el Mediterráneo occidental, impulsado principalmente por la expansión térmica de unas aguas cada vez más cálidas.
El nivel medio de
los océanos continúa aumentando y lo hace cada vez más deprisa. El
Mediterráneo occidental se encuentra entre las regiones donde esta aceleración
está siendo especialmente intensa, según los datos recogidos en el último
Informe sobre el Estado del Océano del programa europeo Copernicus.
A escala mundial, el
nivel del mar aumentó una media de 3,8 milímetros al año entre 1999 y 2025.
Si el análisis se limita a los últimos 15 años, el ritmo asciende hasta los 4,2
milímetros anuales, reflejando una aceleración del proceso.
La evolución resulta
todavía más acusada en el Mediterráneo occidental. Entre 1993 y 2024, el
ritmo analizado por los investigadores ha pasado de aproximadamente 3
milímetros a 6,4 milímetros al año, más del doble. Una de las principales
causas es la expansión térmica: al aumentar su temperatura, el agua ocupa un
mayor volumen.
En el Mediterráneo
oriental la evolución ha sido más irregular durante el conjunto del periodo,
aunque desde 2018 también se observa una aceleración prácticamente
constante. Durante la última década, el ritmo de subida ha alcanzado igualmente
los 6,4 milímetros anuales.
Un
Mediterráneo cada vez más cálido
El informe señala que,
aunque actualmente las dos grandes cuencas mediterráneas presentan ritmos similares
de subida del nivel del mar, la aceleración reciente ha sido más pronunciada en
la parte oriental. Copernicus advierte además de que la evolución no es lineal
y puede presentar importantes diferencias regionales, por lo que las medidas de
adaptación deben tener en cuenta las características de cada costa.
El calentamiento del
océano constituye otro de los indicadores destacados. Los mares del planeta
absorbieron durante 2025 unos 23 zettajulios adicionales de energía, una
cantidad equivalente a aproximadamente 40 veces el consumo energético anual de
toda la humanidad. El incremento del contenido de calor oceánico muestra una
tendencia acelerada desde 1960.
Este calentamiento
contribuye directamente a la subida del nivel del mar mediante la expansión del
agua y favorece además las olas de calor marinas, al tiempo que puede
incrementar las consecuencias de temporales y otros fenómenos extremos sobre
las zonas costeras.
Durante 2024,
el Mediterráneo y el mar Negro registraron episodios de calor marino de más de 30
días en algunos casos, con anomalías superiores a 4,6 ºC. La
temperatura media del Mediterráneo se situó 1,23 ºC por encima de su
referencia de largo plazo.
La subida del nivel
del mar también incrementa la exposición de las infraestructuras costeras ante
marejadas y oleaje extremo. Estos episodios pueden dificultar las operaciones
portuarias, deteriorar estructuras y equipos y provocar inundaciones temporales
o permanentes en determinadas zonas.
El informe recoge
además otros cambios en los océanos. Entre 1985 y 2025, sus aguas se han
vuelto aproximadamente un 17 % más ácidas, mientras que cerca del 5 %
de las aguas del planeta han experimentado durante las últimas tres décadas
alteraciones persistentes en los ciclos estacionales de crecimiento del
fitoplancton, organismos fundamentales para las cadenas alimentarias marinas y
el ciclo del carbono.
Copernicus destaca
ante este escenario la importancia de adaptar la planificación costera a las
particularidades de cada región, mantener los sistemas de observación y
mejorar la capacidad de anticipación ante fenómenos extremos que puedan afectar
a la población, los ecosistemas y las infraestructuras.





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